7/10Valoración

Toy Story 5

PRODUCCIÓN Estados Unidos, 2026

DURACIÓN 102 min.

PÚBLICOTodos los públicos

contenidos

Ritmo : ⚪⚫⚫
Amor: ⚪⚫⚫
Humor: ⚪⚫⚫

ESTRENO17/06/2026

Cuando a Bonnie le regalan una tableta en forma de rana llamada Lilypad, las cosas se complican para sus juguetes. El nuevo inquilino de la habitación tiene ideas muy disruptivas sobre la amistad y sobre el papel que deben ocupar los juguetes en la vida de una niña. 

Cuando se anunció Toy Story 4, muchos pensamos: “No hacía falta”. Y, en cierto modo, el tiempo nos dio la razón. Aquella cuarta entrega era una buena película, divertida y con momentos inspirados, pero no añadía demasiado a una saga que ya había alcanzado un cierre perfecto con Toy Story 3. Algo parecido le ocurre a esta nueva entrega

Al mando está Andrew Stanton, uno de los grandes nombres de Pixar, director de dos de las mejores películas del estudio, WALL·E y Buscando a Nemo. Y eso se nota en algunas decisiones inteligentes, sobre todo en el modo de abordar el conflicto central. Toy Story 5 no plantea una historia maniquea de buenos –los juguetes– y malos –la tecnología, representada por las tabletas–. Stanton y su equipo tienen el mérito de volver al gran tema clásico de Pixar, la amistad, a partir de un problema muy actual: la adicción que provocan las pantallas, especialmente en los más pequeños, aunque no solo en ellos. La historia evita respuestas fáciles y propone, más bien, una reflexión sobre qué lugar queremos que ocupen los vínculos reales en nuestra vida. 

El problema es que, en el plano estrictamente cinematográfico, la película no consigue estar a la altura de esa intuición temática. A menudo da la sensación de estar viendo uno de aquellos simpáticos cortos derivados de la saga, pero estirado hasta superar la hora y media. 

Por otro lado, hay un desplazamiento de protagonismo que no termina de funcionar. Hasta ahora, los niños –Andy, primero; Bonnie, después– formaban parte del mundo de los juguetes, pero no ocupaban realmente el centro dramático de la acción. Aquí, en cambio, el verdadero conflicto gira alrededor de Bonnie. Y cuesta empatizar con ella. Algunas reacciones de sus padres ante una niña caprichosa y absorbida por la tableta suenan algo artificiales, como si la película necesitara subrayar demasiado su tesis. 

La película es divertida, por supuesto, pero los gags funcionan de manera irregular. En ocasiones, Pixar parece conformarse con bromas fáciles, especialmente alrededor de Buen Rollito, un juguete a medio camino entre lo antiguo y lo nuevo. 

Sí conserva, en cambio, una factura técnica extraordinaria. La animación es cada vez más espectacular y roza, en algunos momentos –atención a los primeros minutos, de los que conviene no revelar nada–, un hiperrealismo asombroso. También se reconoce la huella musical de Randy Newman, que mantiene continuidad con las películas anteriores. Pero la canción de Taylor Swift no alcanza la emotividad de “You’ve Got a Friend in Me” ni de “When She Loved Me”.

Con todo, Toy Story 5 sigue siendo una propuesta notable: innecesaria y menos inspirada que sus predecesoras, sí, pero todavía muy por encima de la media de la animación familiar actual.

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