Esta película de aventuras sobre la famosa expedición al Everest de 1953 funciona muy bien como espectáculo visual, pero no tanto como drama de personajes.
Con un reparto y un diseño de producción excelentes, a esta adaptación del clásico de Enid Blyton le pesa la falta de imaginación y un guión demasiado gris.
Christopher Nolan ofrece su versión de la magistral obra de Homero, visualmente espectacular y muy fiel al original, también en su hondura dramática, ética y religiosa. Salvo en el epílogo…
Divertida película que, con estética gótica y corazón infantil, reivindica la amistad y la autoaceptación a través de unos monstruos tan entrañables como miedosos.
Espectáculo visual imponente y técnicamente brillante que, lastrado por una duración excesiva y un guion endeble, deja una sensación de escasa profundidad narrativa.