Christopher Nolan ofrece su versión de la magistral obra de Homero, visualmente espectacular y muy fiel al original, también en su hondura dramática, ética y religiosa. Salvo en el epílogo…
Divertida película que, con estética gótica y corazón infantil, reivindica la amistad y la autoaceptación a través de unos monstruos tan entrañables como miedosos.
Espectáculo visual imponente y técnicamente brillante que, lastrado por una duración excesiva y un guion endeble, deja una sensación de escasa profundidad narrativa.
La nueva entrega del oso amante de la mermelada no brilla tanto como sus predecesoras, pero sigue siendo un viaje amable y entretenido, especialmente para los más pequeños.