Bear está enamorado de Nikki y está dispuesto a hacer lo que sea para ser correspondido. Un día descubre en una tienda un objeto, el sauce del deseo, que puede cumplir todas sus peticiones con sólo romperlo por la mitad. A partir de esta premisa habitual del cine de terror, el norteamericano Curry Baker, de tan sólo 26 años, ha construido una historia inverosímil con un presupuesto mínimo de menos de un millón de dólares, y que ya ha obtenido más de 330 millones en taquilla en Estados Unidos.
Con un casting desconocido pero muy meritorio en su interpretación de personajes que acumulan situaciones desconcertantes, la película logra crear una atmósfera enrarecida sobre las relaciones tóxicas derivadas de la obsesión por una persona, más sexua…
Contenido para suscriptores
Suscríbete a Aceprensa o inicia sesión para continuar leyendo el artículo.