Solas

Director y guionista: Benito Zambrano. Intérpretes: María Galiana, Ana Fernández, Carlos Álvarez-Novoa, Antonio Dechent, Paco de Osca, Juan Fernández. 98 min. Jóvenes-adultos.

Esta sorprendente opera prima del joven cineasta sevillano Benito Zambrano ganó el Premio del Público en el pasado Festival de Berlín 1999, donde además cosechó excelentes críticas. Su secreto es que encara con hondura una de las realidades más difíciles de recrear en el cine: ese heroísmo cotidiano de tanta buena gente, que forma el cimiento del auténtico progreso ético de una sociedad. Ya sólo este planteamiento hace de la película una fresca bocanada de inconformismo y esperanza.

La protagonista es una anciana de pueblo, analfabeta y silenciosa, que acompaña a su tosco marido a un hospital de Sevilla. Allí vivirá con su hija, una depresiva mujer ya madura, sin empleo fijo, alcohólica y enganchada en una sórdida relación con un impresentable camionero, que la deja en la estacada cuando se entera de que espera un hijo. Durante su breve estancia, la anciana soportará estoicamente las humillaciones de su marido, pondrá una nota de ilusión en la vida de un solitario jubilado asturiano, y, sobre todo, recuperará el amor de su hija y le ayudará a afrontar el terrible dilema del aborto con una nueva perspectiva, abierta a la vida.

Benito Zambrano vierte la historia con una sólida puesta en escena realista, de rotundo dramatismo visual, muy en el estilo del nuevo cine social europeo. A ella se añade una modélica dirección de actores, con la que arranca unas interpretaciones plenas de autenticidad -sobre todo la de la veterana María Galiana y la de la casi desconocida Ana Fernández-, que basan su eficacia en unos sensacionales juegos de miradas, silencios y explosiones de emoción. Todo esto permite al joven director nadar a contracorriente en los conflictos morales que plantea, y especialmente respecto al aborto. En este tema, Zambrano se atreve a mostrar con nitidez el dramatismo intrínseco de la muerte de un nuevo ser humano, e incluso transforma la defensa de la vida en una afirmación de la dignidad femenina y en un verdadero acto de liberación del dominio del varón.

Jerónimo José Martín

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