Celebración

Guión: T. Vinterberg y Mogens Rukov.
Intérpretes: Ulrich Thomsen, Henning Moritzen, Thomas Bo Larsen, Paprika Steen, Birthe Neuman.
106 min. Adultos.

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Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes en 1998, Celebración ha seguido una trayectoria de premios y de aceptación en todo el mundo.

Se celebra el 60 cumpleaños de un respetado miembro de la alta burguesía en su palacete de verano. A la fiesta acuden selectas amistades de la ciudad y los hijos: uno casado, con su mujer y los niños; una soltera y su novio; y, solo, otro hijo soltero, gemelo de otra hija que se suicidó recientemente. Esta muerte, como es natural, pesa, entre los hermanos y los padres, como contrapunto oscuro frente a la elegante fiesta…

Pero pesa mucho más de lo que cabría imaginar: durante la exquisita cena, a la hora de los brindis, el hijo soltero, el gemelo, se levanta, e imitando tono y gesto de agasajo, acusa al padre de haber provocado la muerte de su hermana. Acusa al padre en un segundo brindis de haber abusado sexualmente de ellos cuando eran niños. La reacción de los invitados no es para explicar, sino para ver y presenciar.

Thomas Vinterberg es uno de los representantes, junto con Lars von Trier, del famoso código cinematográfico danés “Dogma-95”. Y en Celebración, se cumple a la perfección uno de los puntos del código: crear la sensación de cosa que se ha vivido, que está ocurriendo…: la cámara pasa inadvertida, se mueve inestable al ritmo de los sentimientos, de la trágica y vergonzosa situación, como la mirada de unos ojos indiscretos, inquietos, acusadores: un rostro de sorpresa, un movimiento de silla, una copa de vino que se vuelca…, múltiples rasgos pequeños que componen la realidad verdadera. Parece haber mucho de Bergman en esta celebración -fresca, espontánea, natural-; parece que de verdad hay sorpresa y escándalo en esta solemne y elegante reunión de personas de prestigio y gravedad moral: es éste otro de los mandamientos de “Dogma-95”, la gravedad, la solemnidad.

La singular historia parece decir que esta familia (o la familia) se salvará si acepta amputarse uno de sus miembros podridos: en este caso el padre, de apariencia honorable. No hay mucho más. Lo mucho que hay es el magistral modo de narración cinematográfica. Primera película de una madurez creativa genial.

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