Sin nombre

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TÍTULO ORIGINAL Sin Nombre

PRODUCCIÓN México - 2009

DURACIÓN 96 min.

PÚBLICOAdultos

CLASIFICACIÓNLenguaje soez, Violencia, Sexo

ESTRENO20/03/2009

Potente debut en el largometraje de Cary Fukunaga, cuyas raíces y formación -nacido en California, de padre japonés y madre sueca, ha vivido en Francia, Japón, México, Estados Unidos y Canadá, estudió en los dos últimos países, y ha recibido prestigiosas becas- parecen ideales para la narración de su historia, la búsqueda del sueño americano y un lugar donde arraigarse en un mundo violento, cruel y globalizado. El tratamiento de los horrores que se pueden vivir en bolsas de pobreza conecta con filmes como Ciudad de Dios.

El film, con guión también de Fukunaga, consta de dos hilos narrativos que finalmente se cruzan. Por un lado está el adolescente Casper, también llamado el Willy, miembro de la banda Mara Savaltrucha en Tapachula (México), donde hace méritos ante sus colegas introduciendo en el grupo a El Smiley, un crío de 12 años. Mientras, desde Tegucigalpa (Honduras), la joven Sayra inicia con su padre y su tío la aventura de llegar a Estados Unidos; Sayra se ha apuntado a la expedición, aunque está resentida con su progenitor, que la dejó atrás en el pasado y ha formado un nuevo hogar en Estados Unidos, desde donde fue deportado y a donde quiere regresar.

Fukunaga narra con inusitado vigor y crudeza, pero sin caer en la tentación del puro regodeo en la violencia, las durísimas condiciones de los jóvenes pandilleros mexicanos, para los que la vida apenas vale nada, y cuyos ideales se reducen a pertenecer al grupo, sentir que forman parte de algo; y también aborda el caso de los inmigrantes centroamericanos, que arriesgan sus vidas viajando en el techo de un tren, con idea de llegar a “la tierra prometida”.

El director y guionista apunta a que es el amor lo que redime, sin concesiones al sentimentalismo, y evitando lo que en otro sería puro fatalismo. Uno tiene la sensación de que lo que cuenta Fukunaga es muy real, y de hecho el cineasta se documentó profusamente, incluso realizando el mismo viaje de tren que hacen los protagonistas. Los actores, desconocidos a excepción de una Paulina Galván en alza, y con escasa experiencia interpretativa, están muy bien, con la necesaria naturalidad, y al tiempo expresivos.

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