Dos astronautas, Bower (Ben Foster) y Payton (Dennis Quaid), salen de un prolongado periodo de hibernación, completamente desorientados. No recuerdan su misión, ni saben dónde se encuentran. La nave parece en mal estado, abandonada y vacía. Bower parte a explorar, adentrándose en un laberinto de interminables y oscuros pasillos que, como descubrirá, están llenos de peligros.

Pandorum es una película que se esperaba con interés: gran coproducción germano-norteamericana, rodada en los míticos Babelsberg Studios de Berlín, donde se rodó Metrópolis y también Malditos bastardos. La dirige una joven promesa del cine alemán Christian Alvart, que recientemente rodó en Estados Unidos Expediente 39, bajo la supervisión de Paul Anderson.

Pero el resultado queda muy por debajo de las expectativas. Alvart, quizá por la presión de Anderson, no explota las muchas posibilidades que muestra al comienzo del relato, y se limita a rodar una película muy convencional de terror, oscuridad y bichos. La película es plana y se hace tediosa.

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