My Blueberry Nights

My Blueberry Nights

TÍTULO ORIGINAL My Blueberry Nights

PRODUCCIÓN Estados Unidos - 2007

DURACIÓN 95 min.

PÚBLICOJóvenes-adultos

CLASIFICACIÓNSensualidad

ESTRENO28/11/2007

GÉNEROS,

DIRECTORES

Estrenada en la sección oficial de Cannes en mayo de 2007, la novena película del director chino llega a España con un retraso verdaderamente difícil de entender. Kar-Wai ha rodado en Estados Unidos con un brillante reparto de aquel país y la colaboración en el guión de Lawrence Block, un anciano escritor norteamericano, autor de novelas de crímenes. La historia sigue los pasos de una joven que ha sufrido un revés afectivo y va tropezando con otros damnificados: el dueño de un bar, un policía alcohólico y una jugadora de cartas.

My Blueberry Nights es una cinta con evidentes problemas narrativos. Kar-Wai no se lo ha debido poner fácil a su estrecho colaborador William Chang, que no logra acercarse a los resultados excepcionales logrados en el genial montaje (en buena medida a base de tijeretazos) y el fascinante diseño de producción de In the Mood for Love.

La película tiene todas las constantes del cine previo de Kar-Wai, un director tremendamente situacional, capaz de lograr momentos inspiradísimos, pero muy poco dotado para hacer progresar una historia y administrar sus resortes dramáticos.

Verdaderamente hay mucho sabor en el especioso cine de Kar-Wai, muy bien iluminado y con una planificación de un intenso magnetismo melancólico, que se refuerza con una música evocadora y desleída, que resbala por la relojería de los corazones rotos, al tiempo ralentizado de los sentimientos defraudados y las pasiones que se apagan.

Pero en esta película el encanto va y viene, no se crea una atmósfera sostenida. No hay esa fascinación de la puesta en escena y el vestuario, de la danza de cuerpos y almas, que existían en In the Mood for Love. Es como si las precisas herramientas orientales que usa Kar-Wai para armar thrillers amorosos no fueran las adecuadas para montar esta historia de soledades según los patrones del American way of (sad) life.

En el reparto brilla la contundencia de una estrafalaria Natalie Portman y sorprende la elección de la cantante Norah Jones, que debuta como actriz en un papel protagonista que, a mi juicio, le viene grande. Lo de Jude Law tampoco tiene mucha lógica, con un personaje mal desarrollado, mal administrado y muy discretamente interpretado.

Hay un segmento verdaderamente flojo. Lo protagonizan un muy poco creíble David Strathairn y una seductora Rachel Weisz, que deja a alelados -vaya si se nota- a Kar-Wai y a su director de fotografía Darius Khondji. En general, hay severas arritmias, con unos rótulos que intentan remediar lo irremediable.

Por otra parte, no parece razonable rodar en siete ciudades una película tan hermética, con unos exteriores tasados y de bajo rendimiento, en beneficio de innumerables secuencias en cafeterías, filmadas con unas estrechuras que bordean el manierismo y tienen más de inercia que de justificación argumental. La música ha perdido precisión y suena más enlatada y decorativa, menos esencial.

Kar-Wai se confiesa más escritor que director y no le falta razón. My Blueberry Nights no es una mala película y no tengo ninguna duda en animarles a que la vean, pero a Kar-Wai se le puede pedir más que momentos sublimes (hay un par de ellos) y detalles (las tartas que no gustan, las llaves olvidadas, las cartas devueltas, la factura impagada) de esos que tanto entusiasman a sus valedores.

Será interesante ver cómo se reinventa Kar Wai en su próxima película, La dama de Shanghai, que hará en su ciudad natal, una historia de amor y espionaje que se desarrolla en los años 30 del siglo pasado.

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