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En 1956 el maestro Fritz Lang dirigió dos thrillers interpretados por un excelente Dana Andrews, en los que el director de M volvió a demostrar su talento, esta vez con un presupuesto muy modesto, bajo el sello RKO, con la incipiente televisión haciendo una competencia tremenda al cine.

Fueron las últimas obras del fructífero periodo norteamericano de Lang (1936-1956), caracterizado por un entendimiento inteligente con dos géneros tan propios del Hollywood de los 40, el negro y el drama pasional. La primera de ellas fue Mientras la ciudad duerme y la segunda, Más allá de la duda, ahora versionada por un director ya veterano que nunca ha pasado del aprobado, el neoyorquino de 66 años Peter Hyams (The Relic).

La historia (un periodista que tiende una trampa a un fiscal corrupto para que quede claro que es un prevaricador) está bien, pero el guión del propio Hyams es demasiado esquemático y no administra bien la tensión. La realización tiene un aire muy descuidado, todo lo contrario que la película original. En ese sentido, hay escenas en que es difícil explicar la oscuridad ambiental.

El reparto está muy bien (especialmente la joven Amber Tamblyn), pero el director no sabe por dónde ir y desperdicia a un gran Michael Douglas, que afronta con profesionalidad uno de esos papeles de malo mefistofélico que tan bien se le dan. Poco más hay que decir de este remake, al que damos la bienvenida porque nos sirve para reivindicar la película de Lang, coprotagonizada por la gran Joan Fontaine.

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