La vida ante sus ojos

La vida ante sus ojos

TÍTULO ORIGINAL The Life Before Her Eyes

PRODUCCIÓN Estados Unidos - 2009

DURACIÓN 90 min.

PÚBLICOAdultos

CLASIFICACIÓNLenguaje soez, Sensualidad

ESTRENO21/08/2009

DIRECTORES

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Desde hace años, películas como El hombre sin rostro (Gibson, 1993), Thirteen (Hardwicke, 2003), Elephant (Van Sant, 2003), ofrecen lúcidas disecciones de las sociedades occidentales, a través de las que critican duramente el permisivismo hedonista y relativista generado en Mayo del 68. Un desmadre moral que sus autores identifican como la causa principal de los grandes males actuales, sobre todo entre la juventud. Con esas películas y también con las españolas Remake y Tres días con la familia se alinea esta adaptación de la novela homónima de Laura Kasischke.

El ucraniano Vadim Perelman (Casa de arena y niebla) confirma que es un director profundo y con personalidad visual, aunque irregular y un poco excesivo. Por su parte, Uma Thurman realiza su mejor interpretación desde Kill Bill.

Estamos ante una tragedia similar a los asesinatos en la Columbine High School, de 1999, que marca dramáticamente la vida de Diana McFee, una profesora universitaria, felizmente casada y con una niña pequeña.

Con motivo del quince aniversario del suceso, Diana rememora su rebelde adolescencia, delimitada por el distanciamiento de su madre -que cambia de pareja como de zapatos- y por su propio hedonismo, que la lleva a una turbia relación con un colgado drogadicto. Sólo aporta orden a su vida su sincera amistad con Maureen, una joven sensata y divertida, cristiana practicante, que le dice las verdades a la cara al tiempo que le ayuda en los peores momentos.

La cinta avanza con gran potencia narrativa, dramática y moral hasta su desenlace, más que discutible, aunque no estropea los logros previos ni el certero mensaje del filme. Perelman se luce en la dirección de actores, dosifica con habilidad los constantes saltos en el tiempo, exprime la espléndida música de Horner y expone con vigor y sin excesos discursivos las inquietantes reflexiones de la trama.

Todo se expone con dureza, pero sin subrayados enfáticos, y oxigenado por el sincero cristianismo de Maureen y la bondad de varios sufridos profesores. Estos tocan la mejor fibra de la rebelde Diana cuando le recuerdan que el músculo más poderoso del ser humano es el corazón o que la conciencia es la voz de Dios en el interior del hombre.

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