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El mundo está en guerra con extraterrestres. El sargento Nantz, un veterano con un oscuro pasado, es asignado a una sección de marines que debe evacuar civiles de Santa Mónica, y ese grupito será decisivo para el desarrollo de la guerra.

A diferencia del planteamiento generalista de Independence Day, Invasión a la Tierra se centra en el detalle. La historia está vista con los ojos del sargento Nantz. Aaron Eckhart es el perfecto sargento de hierro, un papel que parece diseñado para él; en gran parte, él sostiene la película.

No hay visión de conjunto ni espectaculares choques de tropas o naves; tenemos gritos, lucha casa por casa. Los Ángeles resulta un campo de batalla excelente, confuso. Eso facilita la labor del montador, que no tiene que preocuparse por la coherencia de la narración: bastan el ruido y el movimiento.

La acción y la tensión están dosificadas con acierto. No hay épica altisonante, pero sí mucha acción clásica. Es una película de ciencia ficción en la que se enfrentan infanterías en lugar de naves y, aunque el espectáculo no es el que uno espera, no está mal.

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