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La cuarta entrega de la saga Ice Age es una gran película de aventuras con una factura impresionante, en la que destacan el color y unos fondos de alta calidad. La película tiene un arranque poderoso, espectacular, que da origen a una nueva aventura de los conocidos personajes en la que te ríes y pasas un rato estupendo, con mucha acción, aventura, amistad y emociones.

El color (hay que tener en cuenta que abundan las secuencias en el mar) es tremendamente bueno y se ve que lo han trabajado a conciencia para que, siendo en formato 3D y llevando el espectador unas gafas puestas, no desmejore.

La historia podía estancarse con facilidad, y no se estanca porque los guionistas son hábiles y arman una aventura trepidante que sin ser especialmente original, sabe jugar sus cartas y casi nunca entra en territorios trillados. El epílogo (de nuevo protagonizado por la ardilla) es muy divertido: recuerda a Tex Avery en sus mejores momentos.

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