El cuarto mandamiento

Guión: Orson Welles. Intérpretes: Joseph Cotten, Dolores Costello, Anne Baxter. 88 min.

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Orson Welles (1915-1985) abrió su carrera como director con la audaz Ciudadano Kane, una parábola sobre la ambición, que tiene mucho de la vida del empresario Hearts. Por ella ganó, con Herman Mankiewicz, el Oscar al guión original. Después de un comienzo así, se suele decir que puedes morir de éxito, porque lo que hagas después no esté a la altura. Pero Welles fue niño, adolescente, adulto y anciano prodigio, de forma que The Magnificent Ambersons (adaptación al cine de la gran novela de Booth Tarkington) es otra obra maestra, incluso más perfecta, mejor contada. La historia tiene lugar cuando acaba el siglo XIX, en Indianápolis. Una mujer aristócrata renuncia a casarse con su novio, un inventor de familia humilde. Años más tarde, los hijos de ambos reviven el amor de sus padres.

Hay un reparto excepcional que Welles, que siempre fue un virtuoso del teatro, dirige con gran acierto para lograr unos registros memorables de la pareja formada por un imponente Cotten (uno de sus actores predilectos) y una distinguida Dolores Costello. Se observa nítidamente (a pesar del remontaje de la RKO) la calidad de la caja de herramientas fílmica de Welles, con una variedad de recursos asombrosa: en el montaje, en la manera de planificar, en la profundidad de campo, en el uso dramático de los picados y contrapicados, en la cámara subjetiva…