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El desagradable arranque de Animales nocturnos marca bien el tono de la película. Una especie de reencarnación de estatuas de Botero con caras desencajadas mueven sus mórbidas carnes al son de los créditos musicales. En resumen: una pesadilla. En su segunda película, el diseñador Tom Ford (Un hombre soltero) adapta la novela Tres noches, de Austin Wright. Una atractiva y

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