Una coalición de más de 60 congresistas republicanos y demócratas presenta un proyecto de ley para impedir que se discrimine a quienes piensan que el matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer.
Mientras en Canadá se debate sobre el uso de los signos religiosos en público, el gobierno británico se plantea limitar el uso del velo islámico en hospitales, escuelas y tribunales, y en Turquía se autoriza a las funcionarias.
Varios signos en el Vaticano han sido interpretados como el deseo de tender puentes con la teología de la liberación, cuyas desviaciones fueron descalificadas en los años ochenta.
En carta al diario “La Repubblica”, el Papa Francisco invita a superar clichés de oscurantismo y muros de incomunicación entre la Iglesia y la cultura moderna.
La pérdida del sentido religioso en países de antigua tradición cristiana suele presentarse como un proceso intelectual en el que la vida familiar tiene poco que decir. Mary Eberstadt mantiene que el cambio familiar y el cambio religioso van de la mano.