La religión beneficia a EE.UU.

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Rodney Stark, profesor de sociología y religión comparada durante más de 30 años en la Universidad de Washington, lleva tiempo estudiando las consecuencias sociales de la religión. Agnóstico durante muchas décadas, descubrió la fe después de investigar la historia del cristianismo primitivo (cfr. Aceprensa, 24-03-2011). En su libro America’s Blessings: How Religion Benefits Everyone, Including Atheists (2012), expone la contribución de la fe al bien común. Simon Smart resume algunas de sus conclusiones en MercatorNet.

Stark lamenta que algunos intelectuales, especialmente en las universidades y los medios de comunicación, pasen por alto los numerosos beneficios que le llegan a Estados Unidos precisamente por ser un país religioso. Allí casi todo el mundo cree en Dios y la mayoría es practicante, y esto se refleja positivamente en la sociedad. La vida estadounidense, dice, se ve enriquecida por la adhesión religiosa que tiende a mejorar la salud física y mental, la esperanza de vida, los resultados académicos, a la vez que conduce a mayores tasas de fecundidad y a familias y comunidades más unidas.

Las personas con mayores niveles de compromiso con su religión muestran mayor probabilidad de contribuir –con su tiempo y su dinero– a organizaciones benéficas, obtener mejores puestos de trabajo, y participar activamente en los asuntos cívicos. Contrariamente a la caricatura que muestra a los creyentes de EE.UU. como ignorantes e incultos, las investigaciones de Stark revelan que son estos los más inclinados a consumir y apoyar la alta cultura, y menos dados en cambio a creer en supersticiones y fenómenos paranormales.

Este prestigioso sociólogo, conocido en su país por aplicar de forma innovadora diversos métodos de análisis, fundamenta sus conclusiones en estudios sólidos y aparca los que no se basan en muestras representativas. Stark no tiene inconveniente en señalar las limitaciones de algunos estudios que utiliza, algo infrecuente cuando se abordan cuestiones sensibles en las ciencias sociales.

La exigencia atrae
Un beneficio significativo del compromiso religioso de los norteamericanos es que, a diferencia de Europa Occidental, EE.UU. no asiste a un declive demográfico. Las tasas de fecundidad son altas y Stark lo atribuye a la religión. Además, su investigación muestra que cuanto más religiosa es una pareja más estable, satisfactoria y beneficiosa para la comunidad suele ser su vida familiar.

Stark ofrece algunas observaciones interesantes sobre el escenario religioso de EE.UU. La percepción de que la religión está desapareciendo en Occidente responde en buena medida al declive incuestionable de las Iglesias protestantes consideradas liberales y que hasta ahora eran “mainstream”: episcopalianos, congregacionalistas, presbiterianos, metodistas, luteranos y otros.

Stark, estudioso de la primera cristiandad, atribuye la pérdida de fieles que sufren estas confesiones a su progresivo distanciamiento de las raíces cristianas. Por contra, destaca la fuerza del cristianismo “tradicional” y ortodoxo. Lo que, a su juicio, muestra que en materia de fe los estadounidenses no tienen miedo a ser exigidos. “La gente –concluye Stark– no acude a las confesiones que les piden muy poco, sino a aquellas que plausiblemente les ofrecen las recompensas más religiosas a sus sacrificios”.

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