La Misión Barrio Adentro, impulsada por Chávez con médicos cubanos, ha extendido la atención primaria a zonas pobres pero ha provocado la emigración de médicos venezolanos y el deterioro del sistema hospitalario.
Según el “Latinobarómetro” que acaba de ser publicado, la inseguridad ciudadana es el problema más acuciante en la región. Algunas voces en Centroamérica señalan ya la hipótesis de posibles Estados fallidos, desbordados por la violencia.
Algunas voces critican el apoyo del gobierno de Cuba a Buenos Aires en el conflicto por YPF, justo cuando Repsol ha emprendido la exploración en aguas cubanas.
Ante los problemas de la balanza de pagos y la dificultad para mantener los subsidios a los precios de la energía, el gobierno de Cristina Fernández reacciona con un chovinismo proteccionista, que la enfrenta a las empresas extranjeras.
La visita del Papa no tendrá un impacto político directo, pero es un espaldarazo a la labor de la Iglesia en su diálogo con el gobierno para favorecer los cambios.
El déficit de viviendas y el mal estado de las existentes han obligado a derogar absurdas restricciones en el sector. Los cubanos ya pueden comprar y vender sus casas, pero lo difícil es aumentar la construcción de nuevas viviendas.
La visita de Benedicto XVI a Cuba ha dirigido la atención hacia el proceso de reformas económicas emprendidas por el presidente Raúl Castro desde el pasado año.
Los países latinoamericanos han hecho progresos importantes en las dos últimas décadas en el aumento de sus ingresos fiscales, pero estos aún son insuficientes para promover la cohesión social.
El gobierno cubano ha pospuesto la aplicación de una nueva política migratoria que eliminaría el permiso de salida, la renovación del pasaporte cada dos años y el pago de prórrogas por estancia en el exterior.
La Sociedad Interamericana de Prensa denuncia las “presiones ilegítimas” sobre los medios de algunos gobiernos de América Latina. Los gobiernos más criticados son los de Ecuador, Venezuela, Argentina, Nicaragua y Bolivia.
La crisis del TIPNIS refuerza la identificación de Evo Morales con sus bases del altiplano, mientras pierde apoyo entre otros indígenas y la clase media urbana.