La ola migratoria y la caída de la natalidad, en un país con arraigada mentalidad abortista y en grave crisis económica, han provocado un declive poblacional difícilmente remontable.
El país ocupante ha separado de sus familias a decenas de miles de niños y adolescentes, con el propósito de “rusificarlos” y combatir su propio déficit demográfico.
Según un investigador especializado en el tema, el prototipo de depredador impasible e irredimible no representa a la mayoría de quienes sienten estos impulsos.
No se debe convertir un producto pensado para triunfar en Netflix en una herramienta educativa o sociológica. La realidad suele ser más compleja. En este caso, mucho más.
El 8M vuelve a mostrar la potente fractura dentro del feminismo, pero hay un tema en el que todas las formaciones coinciden: hay que mejorar las políticas de conciliación.
Un libro que recoge testimonios de mujeres con cinco o más hijos revela los motivos de su decisión, y da pistas para crear políticas natalistas efectivas.
Llevar a los hijos a terapia ante los primeros síntomas de problemas psicológicos no siempre es prudente, y puede reforzar la falta de confianza de los padres en sus propias capacidades.
La vuelta atrás de algunas grandes empresas con el teletrabajo pone en el foco una pregunta: ¿Y si el “burnout” tiene más que ver con la falta de propósito en el empleo que con las condiciones laborales?
La capital japonesa reducirá el tiempo de trabajo de sus funcionarios para intentar impulsar la tasa de natalidad, pero otros factores pueden seguir obstaculizando el empeño.
Los primeros niños criados ante las cámaras de redes sociales denuncian una infancia y adolescencia de sobreexposición, pérdida de intimidad y deterioro de la vida familiar.
Aunque de un modo aún no definitivamente establecido, las técnicas de reproducción asistida se relacionan con algunos perjuicios para la salud de las personas así concebidas.