Dos documentales estrenados este año abordan las oportunidades y, sobre todo, los riesgos de convertir a los pequeños en estrellas de las redes sociales.
La familia es el ámbito más adecuado para formar a los hijos en la dignidad del cuerpo y en la relación entre este y los afectos, de modo que sepan poner los límites oportunos.
Las aplicaciones de puericultura basada en datos sustituyen a los consejos de familiares y amigos, pero los usuarios acaban descubriendo que criar niños no se reduce a estadística.
Según un nuevo estudio, muchos consideran los smartphones tan peligrosos como el alcohol para sus hijos, y lamentan habérselos dado tempranamente. Piden ayuda contra la presión social.
Animadas por su fe, un grupo de familias de una pequeña comunidad rural de Texas decidió acoger a casi 80 niños considerados “casos imposibles” por los servicios sociales.
La falta de una norma común sobre el número de nacimientos por donante y sobre su anonimato puede perjudicar a las familias inmersas en procesos de reproducción asistida.
La ola migratoria y la caída de la natalidad, en un país con arraigada mentalidad abortista y en grave crisis económica, han provocado un declive poblacional difícilmente remontable.
El país ocupante ha separado de sus familias a decenas de miles de niños y adolescentes, con el propósito de “rusificarlos” y combatir su propio déficit demográfico.
Según un investigador especializado en el tema, el prototipo de depredador impasible e irredimible no representa a la mayoría de quienes sienten estos impulsos.
No se debe convertir un producto pensado para triunfar en Netflix en una herramienta educativa o sociológica. La realidad suele ser más compleja. En este caso, mucho más.