Dos profesores especializados en Oriente Medio –uno, judío, y el otro, palestino– cuentan cómo explican en clase el conflicto entre Palestina e Israel.
Un libro publicado en EE.UU. documenta los beneficios sociales que traen los colegios católicos a los barrios marginales, lo que hace razonable su financiación pública.
Los sindicatos de profesores protestan contra la reforma educativa del gobierno, que exige más a los docentes y da más autonomía a las escuelas. Y el secretario de Educación les reprocha su inmovilismo.
La idea es aprobar en los parlamentos autonómicos políticas públicas que, invocando la lucha contra la discriminación, otorgan unos derechos distintos y privilegiados a una minoría.
Aunque el encarecimiento de las tasas y el aumento de la deuda han extendido una sensación de alarma, la Universidad en EE.UU. sigue siendo accesible gracias a amplios programas de ayudas.
Los planes de estudio de varias universidades norteamericanas se están llenando de luces rojas que avisan a los estudiantes de contenidos “potencialmente traumáticos”.
En EE.UU. las minorías afroamericana e hispana acceden cada vez más a la universidad, pero su tasa de graduación sigue siendo bastante inferior a la de los blancos.
Algunos casos recientes del Reino Unido y Estados Unidos ponen de manifiesto que la libertad para debatir en la universidad incomoda a quienes aceptan sin fisuras el progresismo establecido.
En Italia y Francia asociaciones de padres han protestado contra campañas que pretendían adoctrinar a sus hijos en asuntos referentes a la afectividad y la sexualidad.