Hoy se condena sin excepciones la pornografía infantil, mientras se admiten las otras modalidades. Pero también en estas hay más adicción de la que parece.
Juan Pablo II ha proclamado para toda la Iglesia un Año del Rosario. En su carta apostólica Rosarium Virginis Mariae (16-X-2002) hace una sonora llamada a la práctica asidua de esta oración.