Las universidades también exportan sus servicios

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En todo el mundo, un millón y medio de universitarios estudian en el extranjero
En una sociedad en la que la educación cuenta cada vez más, también la enseñanza superior se está convirtiendo en un sector muy rentable de la exportación de servicios. Bien sea por la capacidad de atraer a estudiantes extranjeros o por el establecimiento de sedes en otros países, universidades de prestigio encuentran un nuevo filón de ingresos y de influencia. De este modo, el número de universitarios que estudian en el extranjero se ha duplicado desde 1980. El reciente informe de la OCDE Education Policy Analysis 2002 (1) ofrece un panorama de esta situación, junto a otros aspectos educativos.

El número de estudiantes universitarios extranjeros en los países de la OCDE se ha duplicado en los últimos veinte años. En 1999 fueron 1,5 millones. El 75% se concentran en solo seis países: Estados Unidos (31%), Gran Bretaña (15%), Alemania (12%), Francia (9%), Australia (7%) y Japón (4%). Desde 1990, el número se ha triplicado en Australia y en Gran Bretaña, se ha duplicado en Nueva Zelanda y ha crecido considerablemente en Austria, Alemania y Japón. En Canadá, Francia y Estados Unidos el número de estudiantes no ha variado mucho en los últimos años (ver servicio 157/95).

Según el informe, los universitarios se deciden a estudiar fuera por varias razones: en función de la variedad y accesibilidad de los estudios de doctorado en sus países de origen (en algunos hay numerus clausus); el idioma de los cursos (como la preferencia por el inglés es clara, algunos países no anglófonos ofrecen cursos en inglés para extranjeros); vínculos geográficos, culturales o históricos; el prestigio de las universidades de destino; la homologación de estudios; las ventajas que luego tendrá en el lugar de origen la titulación extranjera; la facilidad para trabajar mientras se estudia y la posibilidad de quedarse en el país receptor; las oportunidades de empleo tanto en el país receptor como en el de origen, etc.

Además del aumento de universitarios que salen de su país, se han producido también cambios en los destinos preferidos por los jóvenes (ver tabla 1). Francia ha pasado del segundo puesto al cuarto entre 1980 y 1999. Gran Bretaña, del cuarto puesto, pasa al segundo. Estados Unidos sigue siendo el destino preferido; y Alemania mantiene el tercer puesto. Australia ha crecido mucho, y ya está en el quinto puesto de los destinos preferidos.

Con todo, Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá (35.543) y Australia atraen al 54% de los estudiantes extranjeros. Prácticamente una sola razón lo explica: la importancia del inglés en el mercado internacional (ver tabla 2). En los demás casos, los estudiantes prefieren un país que hable su mismo idioma. El caso más claro es Francia, con un 40% de estudiantes procedentes de las antiguas colonias francesas de África.

Muchos asiáticos y cada vez más europeos

El 45% de los estudiantes extranjeros son asiáticos (China, con un 9%, es el país que más alumnos exporta), y es que si bien esta región tiene una buena tasa de crecimiento económico, no ha aumentado el número de plazas universitarias al ritmo de la demanda. Además, como las familias tienen que pagar gran parte de los estudios, estudiar fuera no suele ser mucho más caro. Solo hubo un parón a finales de los noventa, cuando el número de estudiantes asiáticos en el extranjero bajó un 2%, debido a la crisis financiera que afectó a la región.

Los europeos también se han animado a viajar -desde 1980 hay un 4% más estudiando en el extranjero- aunque no se alejan demasiado de sus hogares: el 83% se dirige a otro país de la OCDE dentro de Europa. En los demás continentes es distinto. El 55% de los americanos que estudian en el extranjero permanece en el continente, en otro país miembro: Estados Unidos, Canadá o México. En cuanto a Asia y Oceanía, solo el 23% se dirige a otro país miembro de la OCDE en la región (Australia, Japón, Corea o Nueva Zelanda).

Ingenierías y Empresariales, como siempre

La mayoría de los estudiantes viaja para realizar algún curso académico, pero también hay una proporción elevada en cursos de doctorado, sobre todo si se compara con el número de estudiantes nacionales que los realizan. Así, por ejemplo, en Gran Bretaña solo el 9% de los nacionales realiza cursos de doctorado; sin embargo, el 26% de los doctorandos son de algún país de la UE y el 41% de otros países; en Estados Unidos el 45% de los estudiantes extranjeros realizan el doctorado.

Las especialidades preferidas son las ingenierías, la Administración y Dirección de Empresas y las ciencias sociales; esto no ha cambiado en los últimos años (ver también servicio 170/94). En Estados Unidos, el 20% estudia Administración y Dirección de Empresas, y el 15%, Ingeniería. En general, donde hay menos estudiantes extranjeros es en Medicina (salvo en Polonia, Hungría, Italia y República Checa), Humanidades y Arte.

Estudiar fuera es la opción preferida, pero cada vez hay más estudiantes a distancia (en universidades virtuales a través de Internet, etc.) -los costes son muy bajos- o matriculados en institutos de las universidades extranjeras con sede en otros países -para aquellos que no quieren o no pueden viajar-. Gran Bretaña, con 140.000 universitarios matriculados en el curso 1996/1997, es el país con más alumnos extranjeros a distancia.

Servicio a los países en desarrollo

El reconocimiento de títulos universitarios depende de los acuerdos entre países. El más amplio es el Washington Accord, de 1997, que reconoce la “sustancial equivalencia” de los estudios de Ingeniería que se realizan en los países que lo han suscrito: Australia, Canadá, China, Estados Unidos, Gran Bretaña, Hong Kong, Irlanda, Nueva Zelanda y Sudáfrica; Japón es miembro provisional. En Europa la convergencia de los sistemas universitarios y el reconocimiento mutuo de títulos ha adquirido un nuevo impulso tras la declaración de Praga (cfr. servicio 95/01).

Aunque el 85% de los universitarios que han salido de su nación estudian en países de la OCDE, el 57% proceden de países no miembros. El informe asegura que los países de la OCDE se han convertido en “proveedores” de educación para los países en desarrollo. Solo hay un país no miembro, Rusia, que también recibe un número importante de alumnos extranjeros: es el sexto país receptor con más matriculados.

Un negocio más del sector servicios

Aparte de los acuerdos académicos, la enseñanza superior ha sido también objeto de acuerdos comerciales (como los relativos al establecimiento de universidades extranjeras en otros países) en el seno de la Organización Mundial del Comercio (OMC), aunque la educación en uno de los sectores en que los países han firmado menos acuerdos. Hasta ahora, solo 25 países de la OCDE y 28 de la OMC tienen acuerdos sobre algún nivel de enseñanza (desde primaria a la universidad). Sin embargo, los países ingresan cada año más dinero gracias a la educación, y quieren seguir haciéndolo.

El flujo de estudiantes supuso, en 1998, unos ingresos, en el conjunto de los países receptores, de 30.000 millones de dólares, en concepto de matrícula, alojamiento, manutención y gastos. La política de tasas académicas varía según los países. En Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Eslovaquia, Estados Unidos, Gran Bretaña, Irlanda, Nueva Zelanda y Suiza los estudiantes extranjeros pagan más que los nacionales (se trata de los países que más alumnos reciben). En el resto de países de la OCDE, pagan lo mismo que los nacionales.

Varios países consideran ya estos gastos como “exportaciones de servicios” (ver tabla 3). Es más, la enseñanza se ha incluido en el General Agreement on Trade in Services de la OMC. De ahí la carrera de los países de la OCDE por mantener o extender el número de alumnos extranjeros. El gobierno británico, a través del Education Counselling Service, se ha propuesto conseguir 75.000 alumnos extranjeros más antes de 2005, para lo que ha destinado 1,6 millones de dólares en campañas de promoción en Sudamérica, China, India, Israel y Rusia; Francia creó en 1998 la Edufrance Agency, con un presupuesto de 16 millones de dólares para cuatro años, con el objetivo de duplicar el número de alumnos extranjeros en ese periodo. En Australia o Nueva Zelanda la educación es ya uno de los sectores más importantes de la exportación de servicios. De ahí que estos países hayan propuesto, en diversas reuniones de la OMC, la completa liberalización del sector educativo. El 31 de marzo de 2003, los países de la OMC presentarán sus propuestas de liberalización, una ronda que terminará a comienzos de 2005.

____________________(1) Education Policy Analysis 2002, OECD Publications, París (2002), 136 págs.

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