El estreno de la película La Odisea, de Christopher Nolan, ha despertado el interés por una de las grandes obras de la historia de la literatura universal. No se trata de una lectura fácil, aunque cuando se entra en la historia llena de aflicciones y penalidades que vive Odiseo Laértida después de partir de Troya para regresar a su hogar en Ítaca, tras finalizar la guerra que se cuenta en la Ilíada, es fácil apasionarse con el personaje y sus aventuras.
Existen numerosas versiones, adaptaciones, estudios que profundizan en la gran carga simbólica y literaria de esta obra inmortal. Luis Daniel González, en su libro El deseo de comprender, dedicado a los clásicos, analiza en un extenso capítulo el contenido y los ingredientes literarios de las dos obras atribuidas a Homero. Se trata, sin lugar a dudas, de una excelente introducción a la literatura homérica, fundacional de toda la literatura occidental.
Ayúdanos a sacar adelante Aceprensa. Suscríbete o haznos un Bizum (10010) por la cantidad que quieras.
Y también resulta muy atrayente la propuesta de José María Sánchez Galera, responsable de esta edición de la Odisea en la colección Doce Uvas de la editorial Rialp, con el fin de facilitar a los lectores el encuentro con esta gran obra. Sánchez Galera, profesor en la Universidad Francisco de Vitoria, ha traducido tres cantos de los veinticuatro que contiene la Odisea. Se trata de los cantos 9, 10 y 11, aquellos en los que el propio Odiseo relata su historia al rey feacio Alcínoo.
Antes, en el canto 8, los asistentes a un banquete en la corte, entre los que se encontraban Odiseo y sus compañeros, han tenido la oportunidad de escuchar de labios del aqueo Demódoco algunos hechos que ocurrieron en la batalla de Troya sin saber que Odiseo, que no se ha dado a conocer, es uno de sus protagonistas. Odiseo escucha emocionado y con lágrimas en los ojos aquellos sucesos. Al rey Alcínoo le sorprende esta actitud y le pregunta “dime por qué lloras y te lamentas en tu ánimo al escuchar el penoso azar de los dánaos y también de Ilión”. Y le encarece a que cuente su historia: “Ve contándome con completo detalle por dónde has estado vagando a la deriva, a qué regiones humanas arribaste, sus gentes y sus ciudades bien pobladas”.
Odiseo accede, se presenta y en tres cantos desgrana lo sucedido desde su partida de Troya. Su estancia con los Cicones, los peligros de su visita a los lotófagos, las aventuras vividas con el Cíclope y el encuentro con Circe, “de bellos rizos”, que acaba por acoger generosamente a Odiseo durante un año. Circe le dice que su siguiente parada debe ser la mansión de Hades y Perséfone, a donde deben ir para consultar su destino al ánima de Tiresias el tebano, el ciego adivino.
Para facilitar la lectura, y tras reproducir los versos iniciales del primer canto de la obra, Sánchez Galera resume su contenido de manera muy sintética hasta el final del canto ocho. Y también se resume la continuación, tras la visita al Hades y el posterior reencuentro con Circe.
No se trata, pues, de ninguna adaptación, sino de una nueva traducción de estos tres cantos que tienen gran unidad. Para ello, Sánchez Galera, como explica en la breve introducción, ha manejado “media docena de ediciones del texto griego, junto con consultas puntuales a ciertos manuscritos”. El resultado es, con sus palabras, “una edición lo más fiel posible –en tono, ritmo, atmósfera y concisión léxica, fonética y sintáctica– de los versos originales que la tradición nos ha entregado a lo largo de tres milenios”.