The Million Dollar Hotel

Director: Wim Wenders. Guión: Bono y Nicholas Klein. Intérpretes: Jeremy Davies, Milla Jovovich, Mel Gibson, Jimmy Smits, Peter Stormare, Amanda Plummer, Gloria Stuart, Tom Bower, Donal Logue. 120 min. Adultos.

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Primavera del año 2001 en Los Ángeles. The Million Dollar Hotel es una especie de refugio donde sólo viven excéntricos y marginados sociales. En la primera escena, uno de los inquilinos del lugar, llamado Tom Tom (Jeremy Davies), corre por la azotea del hotel y salta al vacío. Durante la espectacular zambullida hacia el suelo, sobrevuela las ventanas de los diversos clientes del decrépito hotel. Cada cuarto encierra una historia, a la que reenvía, en un flash back de dos horas, la voz en off de Tom Tom.

Él es un tímido retrasado mental que ejerce como “mayordomo de mendigos” en esa extraña comunidad. Además, está platónicamente enamorado de Eloise (Milla Jovovich), una extraña y distante prostituta callejera. La muerte de Izzy (Tim Roth), uno de los inquilinos, provoca una terremoto en el hotel, pues se descubre que era hijo de un millonario. Este turbio magnate encarga la investigación del caso a Skinner (Mel Gibson), un duro agente del FBI que lleva puesto permanentemente un singular corsé de metal.

The Million Dollar Hotel está en la línea de algunos de los últimos trabajos de Wenders, como Hasta el fin del mundo o El final de la violencia, obras en las que una trama más o menos lineal esconde una intención alegórica. Un hotel en el centro de Los Ángeles, poblado de personajes desquiciados, es un contexto ideal para hablar de la otra cara de América -que tanto gusta a este director alemán- o para abordar temas tan profundos como la verdad, el amor o los límites de la locura. En este sentido, la investigación del agente Skinner en ese manicomio se mueve siempre en la frontera entre la realidad y la ilusión.

No cabe duda de que Wenders es un creador que tiene mucho cine a sus espaldas; su estilo visual no ha perdido nada de su característico vigor, y su película atrae, impresiona, seduce por momentos, a pesar de que más que un gran relato, nos ofrece destellos de genialidad. En cualquier caso, el argumento, basado en una idea original de Bono -el líder del grupo musical U2-, avanza a trompicones, en lugar de ofrecernos el sólido relato que anuncia su espectacular arranque. Wenders le sigue la corriente, descuida bastante el nudo principal -la relación del extraño agente del FBI con los marginales habitantes del hotel-, y se limita a contar -eso sí, con cierto vigor- historietas sueltas, tenuamente relacionadas entre sí.

Además del buen hacer de todos los actores, cabe destacar la magnífica banda sonora, compuesta a medida del peculiar desarrollo del film.

Fernando Gil-Delgado