Solo mía

Director: Javier Balaguer. Guión: Álvaro García Mohedano y Javier Balaguer. Intérpretes: Paz Vega, Sergi López, Elvira Mínguez, Alberto Jiménez, María José Alfonso. 103 min. Adultos.

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Tras foguearse como realizador de videoclips y ayudante de dirección, Javier Balaguer (Alcoy, 1961) debuta en el largo con Solo mía, dura disección de los malos tratos en el ámbito familiar. El matrimonio protagonista lo componen un prestigioso publicista y una sencilla secretaria con deseos de ir a la universidad. Las cosas marchan bien hasta que los sacrificios que le exige su primera hija y el ritmo frenético que le impone su trabajo hacen que el marido desvele su hosco carácter, y comience a humillar y pegar a su esposa. La situación se hace insostenible cuando él fuerza a la mujer y la deja embarazada.

Acierta Balaguer al ambientar su historia en un matrimonio sin especiales necesidades económicas ni distorsiones morales, que se ama sinceramente y con afán de permanencia. Así, su degeneración resulta más inquietante, pues viene provocada por desaires y errores en principio pequeños, y no sólo del marido, sino también de la esposa y del entorno de ésta. Tal enfoque provoca a veces alguna situación discursiva o demasiado artificiosa, como el rocambolesco desenlace. Sin embargo, permite hacer un retrato vigoroso de las causas habituales de las rupturas familiares, alejado de la frívolamente permisiva opinión dominante respecto al divorcio y al aborto.

Balaguer articula todo en una fluida puesta en escena, muy fragmentada, pero eficaz en su evolución dramática y en su progresivo desvelamiento del desenlace. El tono es crudo e hiperrrealista, aunque sólo resulta desagradable en un par de explícitas escenas violentas y sexuales, en las que Balaguer no recurre a la elipsis, como hace en el resto. Por otra parte, el director maneja bien al reparto, sobre todo a Paz Vega, que realiza su mejor interpretación hasta la fecha. Sin embargo, permite a Sergi López ciertos histrionismos que deforman su personaje. En todo caso, la película tiene un vigor y un acabado inusuales en una opera prima.

Jerónimo José Martín