Río salvaje

TÍTULO ORIGINAL The River Wild

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Director: Curtis Hanson. Intérpretes: Meryl Streep, Joseph Mazzello, Kevin Bacon, David Strathairn.

Curtis Hanson se ha ganado un merecido prestigio como especialista en películas de intriga, con títulos como Falso testigo, Malas influencias o La mano que mece la cuna. Ahora repite la misma fórmula de esos films -la aparición de un psicópata en un ambiente familiar-, pero le añade un sugestivo componente de aventuras fluviales a la antigua usanza, que además convierte a la veterana Meryl Streep en toda una heroína de acción.

La historia toma prestados algunos elementos de la película Deliverance, de John Boorman. Gail (Meryl Streep) y Tom (David Strathairn) son una pareja con problemas. Ella es profesora de sordos; él, un arquitecto adicto al trabajo, que dedica muy poco tiempo a la familia. Con motivo del cumpleaños de su hijo mayor (Joseph Mazzello), y en un intento de salvar su matrimonio, Gail, que ha sido campeona de rafting, decide organizar el descenso de los preciosos rápidos de montaña del río Kootenai. El plan marcha a la perfección hasta que la familia tropieza con un grupo de jóvenes a la deriva, a los que deciden ayudar. En realidad, son unos delicuentes, dirigidos por un psicópata (Kevin Bacon), que intentan huir de la justicia.

Curtis Hanson lleva a cabo una eficaz puesta en escena que consigue mantener la tensión hasta el espectacular desenlace, a pesar de que el guión de Denis O’Neill sea muy previsible. Es decisivo el trabajo de todos los actores, especialmente de Meryl Streep, en un papel muy distinto a los que suele interpretar, y que exige un enorme desgaste físico. Otros dos atractivos de la película son la espléndida partitura de Jerry Goldsmith y unos bellísimos paisajes naturales bien fotografiados por Robert Elswit.

Por lo demás, la película ofrece una visión atractiva de la unidad familiar, presentada como un ideal por el que vale la pena luchar a toda costa. También se critica certeramente la deformación que supone situar por delante de la familia el trabajo deshumanizado. A todo esto se añade una sencilla defensa de la naturaleza, que incluye algunos sugestivos detalles de indigenismo.

Jerónimo José Martín

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