Notting Hill

Guión: Richard Curtis. Intérpretes: Hugh Grant, Julia Roberts, Hugh Bonneville, James Dreyfus, Rhys Ifans, Tim McInnerny, Gina McKee. 124 min. Jóvenes-adultos.

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El inglés Roger Michell ya mostró muy buenas maneras en Persuasión, My Night With Reg y Titanic Town. Ahora está rompiendo las taquillas de todo el mundo con Notting Hill, una de las mejores comedias románticas de las últimas décadas. Pergeñada por los mismos guionista y productores de Cuatro bodas y un funeral, esta vez, sin renunciar al típico humor británico, se han fijado más en las mejores comedias clásicas de Hollywood, sobre todo en Vacaciones en Roma, de William Wyler.

William (Hugh Grant) posee una pequeña librería de viajes en el populoso barrio londinense de Notting Hill. Divorciado, culto, un poco escéptico y muy patoso, comparte soledad, ingenuidad y piso con Spike, un joven zarrapastroso, pero encantador, dedicado permanentemente a no hacer nada. También animan a William su hermana y un grupo de buenos amigos. Su vida da un giro copernicano un día en que Anna Scott (Julia Roberts), la más famosa estrella de Hollywood, entra a comprar un libro en su librería. El flechazo es instantáneo. Los dos se sienten vulnerables y buscan desesperadamente el amor verdadero y la vida sencilla. Pero esa sintonía, que se consolida en posteriores encuentros, será puesta a prueba por las terribles servidumbres profesionales de ella, por el miedo al compromiso de él y por el abismo social que los separa.

El guionista Richard Curtis afronta de cara los conflictos dramáticos que plantea la trama, sobre todo en lo que suponen de rechazo de la fama como valor en sí y, por tanto, de profunda desmitificación del glamouroso universo de las estrellas de Hollywood. De este modo, con gran agilidad narrativa y unos diálogos magníficos, logra que todos los personajes, hasta el más secundario, rezumen autenticidad. Esto le permite llevar la acción, sin fracturas, de las situaciones más hilarantes a las más dramáticas, hasta alcanzar lo antológico en varios momentos románticos de una sutileza e intensidad emotiva inolvidables. Y, además, dentro siempre -es su gran mérito- de esa búsqueda de la magia en lo más cotidiano.

Ciertamente, en su afán de verismo, Curtis paga el peaje de varios pasajes y diálogos soeces, y de una convencional escenita de cama. Pero esas situaciones son compensadas con creces por el amable tono antimaterialista de la historia y por su decidida apuesta a favor de un modelo de relación sentimental comprometido, sacrificado y generoso, también en lo referente a los hijos.

A este espléndido guión responde Roger Michell con una brillante puesta en escena, a veces sencilla y serena, de cámara anclada, a veces original y efectista, como en el altísimo plano cenital del parque o en el estupendo travelling de varios meses por el mercadillo de Portobello Road. Refuerzan esta eficacia la luminosa fotografía de Michael Coulter, la romántica partitura de Trevor Jones y la sugerente ambientación de Stuart Craig.

Pero quienes ponen la guinda son los actores. Los secundarios están soberbios, pero destacan especialmente Julia Roberts y Hugh Grant, que quizá llevan a cabo las mejores interpretaciones de sus carreras. Él, en su caracterización habitual de joven desconcertado y encantador. Y ella, plena de naturalidad, quizá porque, en gran medida, está interpretándose a sí misma. Desde luego, así lo parece en esa maravillosa secuencia en que, sin maquillaje y vestida con apabullante sencillez, reconoce entre lágrimas a Hugh Grant: “Sólo soy una chica frente a un chico pidiéndole que la quiera”.