Mi nombre es Khan

GÉNEROS,

PÚBLICOJóvenes

CLASIFICACIÓNSensualidad

ESTRENO11/02/2010

Rizvan Khan es un inteligente joven indio que padece un tipo de autismo, el síndrome de Asperger. Al poco de trasladarse a San Francisco -para vivir con su hermano y su cuñada-, Rizvan, musulmán, se enamora de Mandira, una bella india budista, madre soltera de un chaval, con la que se casa y pone en marcha una peluquería. Pero su felicidad se rompe trágicamente el 11 de septiembre de 2001, cuando emerge un agresivo racismo contra los musulmanes. Entonces, Rizvan se obsesiona con decirle al presidente de Estados Unidos: “Mi nombre es Khan, y no soy un terrorista”.

Esta singular película del indio Karan Sohar aplica los moldes más esquemáticos y sensibleros del cine de Bollywood a una apología simplista del multiculturalismo y la alianza de las civilizaciones, con una visión del cristianismo bastante parcial y manipulada. También resulta discutible su acercamiento naïf al síndrome de Asperger, elogiable en su crítica a las actitudes discriminatorias, pero criticable en su excesiva desdramatización de esa afección.

Además, estas ideas discutibles se articulan en unas interpretaciones histriónicas, que se sostienen gracias al carisma de los popularísimos Shahrukh Khan y la bellísima Kajol, que forman desde hace años la pareja de mayor éxito del cine indio. Por otra parte, la puesta en escena es obvia y efectista, y culmina en un desenlace casi de vergüenza ajena en su exaltación de Barack Obama. Eso sí, da gusto escuchar la banda sonora de Shankar Ehsaan Loy, completada con varias canciones pegadizas y vibrantes.

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