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Con un guion inspirado en la historia de una familia española que sufrió las devastadoras consecuencias del tsunami de 2004 en las costas tailandesas, el director catalán Juan Antonio Bayona (Barcelona, 1975) entrega su segunda película, una superproducción en toda regla. La primera, El orfanato (2007), obtuvo muchos premios, un gran éxito de público y buenas críticas.

Lo imposible es una película grande y ambiciosa, una producción que sienta precedente en la industria española, poco experimentada en historias semejantes. Bayona se mete en aguas turbulentas y al final sale a flote, aunque hay tramos de la navegación en que sus personajes desaparecen bajo el agua, en todos los sentidos posibles.

Impresionantes son los 30 primeros minutos, con unas impactantes mezclas de sonido y una planificación muy acertada, que logran transmitir el efecto de la naturaleza desencadenada sobre un grupo de personas que acaba de llegar de vacaciones a una playa tailandesa.

Al inspirarse en hechos reales, Bayona encuentra ventajas pero también muchos inconvenientes. Acota su historia en la peripecia de la familia extranjera protagonista para sobrevivir; lo demás es contexto. Sus tres personajes centrales –padre, madre e hijo mayor– son poderosos pero no se les da peso; es más, parece que cuando empezamos a apegarnos a uno de ellos, de intento nos apartan de él.

La acción, la búsqueda, la posibilidad del reencuentro se convierten en protagonistas. Todo con un alto grado de desnudez argumental, de sencillez expositiva, con unos personajes planos, quizás para resaltar su normalidad. Esto es arriesgado, y la película puede resultar fría.

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