Lasa y Zabala

Lasa y Zabala

TÍTULO ORIGINAL Lasa y Zabala

PRODUCCIÓN España - 2014

DURACIÓN 107 min.

PÚBLICOJóvenes-adultos

CLASIFICACIÓNLenguaje soez, Violencia

ESTRENO17/10/2014

GÉNEROS,

GUIONISTAS

DIRECTORES

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El caso de Lasa y Zabala, dos miembros de ETA que en 1983 fueron secuestrados en Francia, y posteriormente torturados y asesinados, fue uno de los casos más sonados de la guerra sucia contra la organización terrorista. Varios guardias civiles, entre ellos el coronel Rodríguez Galindo, y el entonces gobernador civil de Guipúzcoa, Julen Elgorriaga, fueron hallados culpables y condenados por los hechos.

Ahora Pablo Malo dramatiza la investigación y el proceso en una película convencional, plana y discursiva, con carga política muy obvia; las simpatías están en el lado abertzale. La trama se estructura alrededor de Íñigo, abogado de las familias de los desaparecidos. La coartada moral del film descansa en la acusación cierta de que no se puede responder al asesinato con el asesinato; quien tiene razón debe actuar con sentido de la justicia, dentro de la legalidad, por muy dolorosos y continuados que sean los crímenes etarras a los que se enfrenta. De hecho, esta idea es utilizada en sentido contrario, cuando Íñigo tiene la tentación de recurrir a un testigo falso.

Dicho lo anterior, la película es parcial, y sus recursos fílmicos son evidentes y se usan con poco talento, como el regodeo en las escenas de tortura y asesinato de quienes dan título a la película, a los que con frecuencia se alude como a “esos pobres chavales”. También resultan estereotipados, puro cliché, los guardias civiles con sus declaraciones ante el juez, y la presentación de Lasa y Zabala al principio del film como unos jóvenes alegres y llenos de vida. Lo mismo ocurre con Fede, el joven e idealista ayudante de Íñigo, y las familias de las víctimas, con planos muy, muy trillados, de sus componentes sufriendo en el juicio.

El thriller judicial es un género agradecido, por la intriga, la búsqueda de testigos y pruebas, las amenazas, pero aquí estos elementos se manejan con escasa fortuna: se echa en falta sentido del ritmo y dramático. El protagonista encarnado por Unax Ugalde se antoja demasiado distante: solo es humanizado cuando una tragedia le toca de cerca.

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