La hija del puma

TÍTULO ORIGINAL Pumaens Datter

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Director: Ulf Hultberg.Intérpretes: Ángeles Cruz, Gerardo Taracena, Elpidia Carrillo, Dolores Heredia.

Esta coproducción sueco-danesa adapta una novela de Mónica Zak sobre la vida de Rigoberta Menchú, líder de la lucha pro derechos humanos en Guatemala, galardonada con el premio Nobel de la Paz en 1992.

En 1982, un batallón del ejército guatemalteco exterminó a toda la población de la aldea indígena de San Francisco por su supuesta colaboración con la guerrilla de la URNG (Unión Revolucionaria Nacional Guatemalteca). Una joven india, testigo de la masacre, tras huir a México, retorna a Guatemala en busca de su hermano desaparecido.

El sueco Ulf Hultberg lleva 20 años realizando documentales sobre Latinoamérica y ha dirigido la oficina iberoamericana de la organización humanitaria Salvad los niños. Su intensa puesta en escena retoma el fuerte estilo realista y combativo del mejor cine político de los años sesenta. Además, hace un notable esfuerzo para que el peso ideológico de la película -lastre insalvable en muchos films de este género- no ahogue el desarrollo narrativo ni la profundidad dramática de los personajes, todos ellos interpretados con gran convicción. En este sentido, Hultberg saca partido a la belleza natural de los paisajes de Chiapas (México) donde ha rodado la película, así como a una serie de elementos mágicos de origen maya que se mezclan en la mentalidad indígena con una sencilla religiosidad católica.

El análisis de la veracidad de los hechos concretos que se describen requeriría elementos de juicio que no puede tener el observador ajeno al conflicto. Está claro que lo que aquí se muestra es una cara de la moneda, la que revela la maldad del ejército guatemalteco. Así, de la guerrilla se da sólo una fugaz visión idílica, eludiendo entrar en su ideología marxista y en su recurso al terrorismo. Esto enturbia su crítica a la pasividad de los indígenas frente a las injusticias sociales, y su alabanza del papel de algunos sacerdotes católicos en la lucha en favor de los derechos humanos.

Haciendo abstracción de los hechos concretos, resulta sin duda elogiable la condena que hace la película de la razón de Estado como supuesta excusa para cometer crímenes, y también su apología del compromiso en la lucha por los derechos humanos. Desde esta perspectiva, sus parcialidades sólo debilitan un poco la gran calidad artística y humana de La hija del puma.

Jerónimo José Martín

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