La carta

TÍTULO ORIGINAL La lettre

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Director y guionista: Manoel de Oliveira. Intérpretes: Chiara Mastroianni, Pedro Abrunhosa, Antoine Chappey, Leonor Silveira, Françoise Fabian, Anny Romand. 108 min. Jóvenes-adultos.

Asus 92 años, el portugués Manoel de Oliveira sigue mostrando una vitalidad sorprendente, que le está permitiendo rodar una película al año. Casi todos sus últimos trabajos (La caja, El convento, Viaje al principio del mundo, Inquietud) muestran una calidad formal sobresaliente y una hondura dramática y moral que sitúan a Oliveira entre los grandes buscadores del cine, como Dreyer, Bresson, Bergman, Tarkovski, Kurosawa, Wenders… Ahora confirma esta condición en La carta, Premio del Jurado en el Festival de Cannes 1999.

Se trata de una adaptación libre de la novela La Princesa de Clèves, escrita en el siglo XVII por Madame de la Fayette. Oliveira ambienta en el París actual el drama de esa bella aristócrata, dividida entre el profundo afecto que siente por su marido, un amable caballero, y el fuerte deseo que le provoca un singular cantante pop de moda, con fama de mujeriego. La mujer pedirá consejo a su madre y a una amiga de la infancia que es monja desde hace años.

No he leído la novela, pero la película plantea una bellísima reflexión sobre el amor, la pasión, la libertad, la sinceridad, la fidelidad matrimonial y el sentido del sufrimiento, muy crítica con el frívolo permisivismo actual. Además, exalta sin paliativos ni caricaturas la fuerza de voluntad y las firmes convicciones morales y religiosas de la protagonista, aunque no deja de apuntar su posible rigorismo jansenista, sobre todo en el desenlace del drama.

Todo ello lo recrea Oliveira -como es habitual en él- con un ascético tempo contemplativo, que llena de humanidad la fascinante puesta en escena, una lección magistral de planificación dramática. Por su parte, las excelentes interpretaciones se articulan en una estructura singular que, al estilo del cine mudo, fragmenta las secuencias con largos rótulos explicativos.

Jerónimo José Martín