El patriota

TÍTULO ORIGINAL The Patriot

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Director: Roland Emmerich. Guión: Robert Rodat. Intérpretes: Mel Gibson, Heath Ledger, Joely Richardson, Jason Isaacs, Tchéky Karyo, Chris Cooper, Lisa Brenner. 160 min. Jóvenes.

Películas espectaculares pero ligeras, como Stargate, Independence Day o Godzilla, han hecho que el alemán Roland Emmerich goce del favor del gran público y sufra la irritación de muchos críticos. Ahora, también estos deberían reconciliarse con él, pues El patriota es un drama magnífico y quizá la mejor recreación fílmica de la Guerra de Independencia de Estados Unidos, muy superior a Dulce libertad, de Alan Alda, Revolución, de Hugh Hudson, o El último mohicano, de Michael Mann.

Sorprende en primer lugar la solidez y hondura del guión de Robert Rodat, el guionista de Salvar al soldado Ryan. Inspirándose libremente en diversos personajes reales, Rodat relata la odisea de Benjamin Martin, un viudo que intenta vivir en paz con sus siete hijos en una granja de Carolina del Sur. Allí procura enmendar la fama de sanguinario que se ganó en las guerras contra franceses e indios. Pero el asesinato de uno de sus hijos y la detención del mayor, un fogoso independentista, llevan a Benjamin a involucrarse en 1776 en la guerra que enfrenta a las milicias norteamericanas con los colonizadores ingleses. Se convierte así en El Fantasma, un mítico guerrillero, perseguido a muerte por los brutales casacas rojas del Coronel Tavington, el oficial inglés que asesinó a sangre fría al hijo de Benjamin.

Aunque la película ha contado con el asesoramiento del Smithsonian Institute, algunos historiadores ingleses han cuestionado el rigor histórico del argumento, indignados ante el cruel retrato de algunos de sus compatriotas que ofrece la película. En cualquier caso, la ambientación es excelente, al igual que la fotografía de Caleb Deschanel, la partitura sinfónica del maestro John Williams y todas las interpretaciones, especialmente la de Mel Gibson, una de las mejores de su carrera. Por su parte, la brillante realización de Emmerich resulta tan eficaz en las violentísimas y espectaculares secuencias bélicas, como en las escenas líricas, cuya intensidad dramática recuerda a la de filmes como Lo que el viento se llevó, Los inconquistables, El Álamo, Tiempos de gloria o Braveheart. Esas escenas menores articulan una profunda radiografía de la tragedia de la guerra -siempre matizada por la perspectiva moral que aportan los remordimientos del protagonista-, así como un retrato muy atractivo de las complejas relaciones entre padres e hijos.

Jerónimo José Martín