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El prolífico guionista, productor y director Garry Marshall, cuyo éxito más importante fue hace veinte años con Pretty Woman, vuelve a la comedia romántica con una película coral escrita por Katherine Fugate (El príncipe y yo, Carolina) que bien podía llamarse “Amor a la carta”. Y es que el film presenta un abanico de posibilidades amorosas políticamente correctas en un contexto muy hollywoodiense y de previsible happy end.

Así, desde el amor estable de dos ancianos, pasando por el amor materno-filial, o el de dos novios adolescentes que planean con esmero la cita en la que quieren perder su virginidad, llegamos al amor homosexual o de quien tiene miedo de comprometerse. De esta forma, en un tono desenfadado y fresco, y no exento de ironía crítica, Marshall quiere contentar a todos. Pero el gran problema está en la propuesta misma: en una sociedad donde los matrimonios se desmoronan como pieza de dominó, la fórmula sentimental y superficial que presenta el film, empezando por la celebración misma de San Valentín, resulta banal y trasnochada.

La película -escrita por Katherine Fugate- tiene un buen repertorio de canciones, una interesante partitura de John Debney, y un reparto de lujo con Shirley McLaine, Anne Hathaway, Jessica Alba, Katy Bates, Jamie Foxx, Julia Roberts y su sobrina Emma, entre otros. Sin duda es entretenida, también muy tópica y previsible, y no se sale un ápice de las concepciones postmodernas de la afectividad. Incluso con una apariencia conservadora.

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