Hechizo del corazón

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Directora: Bonnie Hunt. Guión: Bonnie Hunt y Don Lake. Intérpretes: David Duchovny, Minnie Driver, Carroll O’Connor, Robert Loggia, Bonnie Hunt, Jim Belushi. 115 min. Jóvenes.

Esta comedia romántica se inicia con el relato en paralelo de la historia de sus dos protagonistas. Grace es una joven soltera y encantadora, que trabaja en el restaurante italo-irlandés de su abuelo. Está enferma y necesita urgentemente un trasplante de corazón. Bob se dedica a la construcción, está felizmente casado y la vida le sonríe. Un fatal accidente trunca la vida de la esposa de Bob, cuidadora de los gorilas del Zoo de Chicago. Y el corazón de la mujer amada va a parar a Grace. Un año después, el destino hará de las suyas.

La película sabe jugar con cierto toque mágico, muy sutil. Ese corazón de la esposa muerta, que ahora pertenece a Grace, late con fuerza cuando su vida se cruza con la de Bob. El hecho de que ambos desconozcan el extraordinario elemento que los une contribuye a que esa magia se revista de cotidianeidad. En este sentido, no hay fallos de entidad en la estructura de la historia. Además, los dos personajes principales están construidos con matices. David Duchovny demuestra por fin que puede componer un personaje poliédrico, capaz de reír, llorar, enamorarse… Es sin duda su mejor trabajo para la gran pantalla, y puede sacarle de su inevitable encasillamiento tras protagonizar la popular serie televisiva Expediente X. En cuanto a Minnie Driver, sabe dotar a su Grace de una atractiva fragilidad, que la convierte en una mujer humana y cercana.

Alrededor de esta pareja se mueve una interesante pléyade de personajes secundarios, que quizá podían haber dado más juego. Están, sobre todo, la familia y amigos de Grace, llenos de calor humano, con un tipismo que recuerda al de Mientras dormías, de Jon Turteltaub. Resultan especialmente graciosos los abuelos que especulan sobre el posible romance de Bob y Grace, o discuten sobre cantantes entre partidita y partidita de póker. Y resulta de una pieza el abuelo de ella -magnífico Carroll O’Connor-, católico convencido y rezador infatigable de rosarios y novenas. Recuerda este grupo a los divertidos personajes de algunos films de Billy Wilder, Howard Hawks, Frank Capra o Leo McCarey. También es inteligente el contraste que la directora propone entre ellos y la amiga insoportable que le presentan a Bob, cuando este empieza a pensar en salir con una nueva mujer.

A pesar de esta riqueza narrativa e interpretativa, Hechizo del corazón padece sin embargo un hándicap: su previsibilidad. Se adivina su desarrollo de principio a fin. O, para ser exactos, hasta casi el fin. Pues el gag que cierra la película contiene una pequeña sorpresa, que es la excepción que confirma la regla. Si la actriz Bonnie Hunt, corresponsable del guión y debutante como directora, hubiera sembrado su historia de más giros inesperados, el conjunto habría funcionado mejor.

De todos modos, queda una comedia muy simpática, con un atractivo regusto clásico, tanto en su resolución formal como en su humanísimo enfoque del amor, la familia, la maternidad, la amistad y el sentido trascendente de la vida.

José María Aresté

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