Gracias por el chocolate

TÍTULO ORIGINAL Merci pour le chocolat

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Director: Claude Chabrol. Guión: Caroline Eliacheff y Claude Chabrol. Intérpretes: Isabelle Huppert, Jacques Dutronc, Anna Mouglalis, Rodolphe Pauly, Brigitte Catillon. 100 min. Adultos.

Claude Chabrol es uno de esos directores que no se cansan de contar la misma historia, casi siempre con acierto. Le interesan las grandes opciones morales, el bien y el mal, la influencia de la propia conducta en los demás. En esta ocasión, ha elaborado su guión a partir de una mediocre y pretenciosa novela policiaca que, a pesar de todo, le proporciona cuatro interesantes personajes y un punto de partida para tratar algunas formas de maldad.

Chabrol arranca con el reencuentro de un hombre y una mujer maduros que ya estuvieron casados hace años. Se trata de André Polonski, pianista, viudo y padre del inquieto adolescente Guillaume, y Mika Muller, propietaria de las chocolaterías Muller, célebre por sus obras de filantropía y generosidad. Mika era amiga de la difunta segunda esposa de André, fallecida en extrañas circunstancias. Esta feliz familia verá amenazada su tranquilidad con la aparición de Jeanne, joven pianista que nació el mismo día y en el mismo hospital que Guillaume. Al parecer, los enfermeros podrían haber cometido un error. Jeanne se pregunta si podría ser la auténtica hija de André. Después de todo, ella también es pianista.

Chabrol tiene una gran facilidad para crear climas. Los enfrentamientos de sus personajes casi siempre son brillantes. Además, la elegancia de las imágenes, subrayadas esta vez por las melodías del piano, tienen gran belleza. Pero, si todo ello basta para hacer una película de Chabrol, no sirve para redondear un film policiaco o una exploración moral. La historia avanza sin problemas hacia un desenlace que decepciona porque no responde a las expectativas que había creado la película, quizá por falta de hondura en sus planteamientos.

Fernando Gil-Delgado