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Revisitación de una obra de Maurice Rostand (L’homme que j’ai tué), llevada antes al cine por el alemán Ernst Lubitsch; ahora es el turno del francés François Ozon, quien aparca sus habituales tramas retorcidas y de alto voltaje sexual, para sumergirse en un drama romántico, universal y de hondo calado. Situada al final de la Primera Guerra Mundial, arranca con

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