En estado crítico

TÍTULO ORIGINAL Critical Care

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Director: Sidney Lumet. Guión: Steven Schwartz. Intérpretes: James Spader, Kyra Sedgwick, Helen Mirren, Albert Brooks, Anne Bancroft. 103 min. Jóvenes-adultos.

El joven y ambicioso doctor Ernst dirige la unidad de cuidados intensivos de un importante hospital norteamericano. La fortuna parece sonreírle: fama, dinero, mujeres… Pero uno de sus pacientes y sus dos hijas van a complicarle las cosas. Técnicamente hablando, el señor Potter no está muerto: un montón de costosos aparatos lo mantienen con vida vegetativa. “¿Por qué mantenerlo si no hay nada que hacer?”, pregunta el doctor Ernst al director del hospital. “Por dinero”, le responde. Mientras la familia o los seguros paguen, el hospital hará lo que pidan los clientes. Una de las hijas quiere terminar con el sufrimiento paterno; la otra desea mantenerlo con vida como sea. Las dos intentan ganar al doctor para su causa -en definitiva, una herencia de 10 millones de dólares-, y le harán replantearse su profesión y sus aspiraciones.

El veterano Sidney Lumet -con más de 40 películas, desde Doce hombres sin piedad a La noche cae sobre Manhattan- sorprende con este film singular, que no pierde nunca el carácter de comedia, mientras hace una crítica feroz de un sistema para el que los enfermos son meros consumidores de servicios médicos. Pero, al mismo tiempo, el mundo de la UCI es presentado con el adecuado tono de gravedad y respeto. Gran parte del mérito de ese tono se debe a la magnífica actuación de Helen Mirren. A través de ella, Lumet plantea un lúcido análisis del ensañamiento terapéutico y sus límites, descubre sentido al dolor y muestra su fe en la vida eterna. “Una de las cosas que me gustan de este trabajo es que la gente se centra en lo verdaderamente importante”, dice uno de los personajes.

La historia se mantiene coherente, pero desconcierta al público, que no espera un discurso tan serio en una comedia. Por eso, quizá hubiera resultado más redonda si guionista y director hubieran optado por el tono cómico o por el dramático.

Fernando Gil-Delgado

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