Regreso al paraíso

TÍTULO ORIGINAL Return to Paradise

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Director: Joseph Ruben. Guión: Wesley Strick y Bruce Robinson. Intérpretes: Vinve Vaugh, Anne Heche, Joaquin Phoenix, David Conrad. 109 min. Jóvenes-adultos.

Interesante película del director de Durmiendo con mi enemigo y El buen hijo, sin duda superior a ellas por la densidad del tema, la calidad del guión y la definición de personajes.

Tres jóvenes a punto de entrar en la madurez profesional y afectiva realizan una loca excursión por Malasia: mujeres, borracheras, droga… Terminado su alienante periplo, y antes de volver a Nueva York, uno de ellos se queda, con toda la droga no consumida, para unirse a una experiencia ecológica de defensa de orangutanes. Pasados tres años, la abogada del que se quedó en Malasia notifica a los otros dos que el ecologista ha estado en la cárcel todo ese tiempo, y que será condenado a muerte por tráfico de droga a no ser que ellos dos asuman su parte de delito, que así se consideraría sólo consumo de droga, con pena de cárcel para los tres.

Tras la larga, y necesaria, presentación de una sociedad tan materializada y egoísta que ha perdido hasta la noción de la justicia humana, entra en juego el debate personal con la propia conciencia, las ataduras que estorban a una decisión digna. Interfiere también la crueldad prepotente de un periodismo que antepone la noticia a la integridad física y moral de la persona. Interfiere a la vez el amor sentimental como otro modo de egoísmo, y el amor verdadero, ilustrado a lo fácil, con escenas de cama y de bañera.

La película tiene un ritmo ágil, de escenas breves y variadas, sin duda para no aburrir, pero que, por su reiteración, logran la necesaria hondura moral. Tampoco los muchos escenarios desvían la atención de las crisis personales en juego, muy bien interpretadas por los actores. Hay tensión dramática bien mantenida, y suspense hasta el final en la libre decisión de cada personaje, lo cual muestra -es otro mérito del guión- la misteriosa riqueza y oscuridad del alma humana, que invita a cada uno a no juzgar nunca al otro.

Pedro Antonio Urbina