Ellas dan el golpe

Guion: Kim Wilson, Kelly Candaele, Lowell Ganz, Babaloo Mandel.

Intérpretes: Geena Davis, Tom Hanks, Madonna, Lori Petty.

128 min.

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En este su cuarto largometraje -antes dirigió Jumping Jack Flash, Big y Despertares-, Penny Marshall parte de un argumento sugestivo, basado en la Liga Profesional Femenina Americana de béisbol, que existió realmente entre 1943 y 1954.

En 1943, se suspendió en Estados Unidos la liga profesional de béisbol a causa de la Segunda Guerra Mundial. Hasta que a un promotor se le ocurrió la idea de reanudarla con equipos femeninos. A uno de ellos, el Rockford Peaches, van a parar las hermanas Hinson, Dottie (Geena Davis) y Kit (Lori Petty), dos decididas campesinas de Oregón. Su enconada rivalidad marcará el rumbo de la liga y el de sus propias vidas.

A pesar de su apariencia, Ellas dan el golpe no es una comedia. Hay abundantes golpes de humor -casi siempre con trazos más bien gruesos-, pero Penny Marshall ha remarcado más los momentos dramáticos, bien intercalados con los pasajes -eficazmente filmados- de los diversos partidos.

Este planteamiento se resiente de un exceso de sentimentalismo, contenido sólo en parte por las eficaces interpretaciones de todo el reparto. Por otro lado, la película está muy bien envuelta fotográfica y musicalmente, y tiene una vistosa ambientación. Así que se deja ver muy bien, a pesar de su falta de ritmo y de la debilidad de su guión.

De fondo hay mucho menos de lo que se apunta. Aparte de la compensada relación de amor-odio entre las dos hermanas -magníficas Geena Davis y Lori Petty- y de la evolución a mejor del entrenador del equipo -un Tom Hanks entonado-, lo único que queda es un superficial elogio de la amistad y la familia. En cualquier caso, se agradece que el feminismo que llena la película sea poco estridente, y, a la postre, bastante femenino.

En fin, una película simpática y con buenas intenciones, pero sin mucha hondura, en la que sólo desentonan unos cuantos toques frívolos, muchos de ellos causados porque Madonna no hace más que interpretarse a sí misma. ¿Cuándo se dará cuenta el cine norteamericano que los exhibicionismos tontos y las salidas de tono sólo consiguen estropear sus películas?