El médico alemán

El médico alemán

TÍTULO ORIGINAL Wakolda

PRODUCCIÓN Argentina - 2013

DURACIÓN 94 min.

PÚBLICOJóvenes-adultos

CLASIFICACIÓNViolencia

ESTRENO19/05/2013

GÉNEROS,

GUIONISTAS

DIRECTORES

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Una versión de esta reseña se publicó en el servicio impreso 80/13

1960, en una desolada región de la Patagonia argentina. Un solitario médico alemán acepta la invitación de una familia para sumarse a ellos, en caravana, por la ruta del desierto. Enseguida, queda fascinada con él Lilith, una adolescente con un cuerpo demasiado pequeño para su edad. Al llegar a Bariloche, los padres de la niña lo aceptan como primer huésped de la hostería que han adquirido a orillas del lago Nahuel Huapi. Aunque el extraño personaje les genera cierto recelo, progresivamente se verán seducidos por su distinción, su saber científico y sus ofertas de dinero… hasta que intuyen que están viviendo con uno de los criminales más crueles de la historia.

Después de las más que discutibles XXY y El niño pez, la argentina Lucía Puenzo –hija del también director de cine Luis Puenzo adapta en El médico alemán su propia novela Wakolda, inspirada a su vez en la histórica estancia clandestina en la Patagonia del médico nazi Joseph Mengele.

Como en sus anteriores películas, Puenzo crea una atmósfera malsana y morbosa, aunque esta vez se contiene en su tratamiento formal, con muchos mejores resultados. Al guion le falta un cierto aliento dramático, dominado como está por la creciente intriga en torno al singular médico. De modo que no provoca en el espectador las emociones que quizás merecería la trama. Sin embargo, el conjunto funciona bastante bien gracias a una fluida puesta en escena, una notable ambientación, la bellísima fotografía de Nicolás Puenzo hermano de la directora– y, sobre todo, las contrapuestas interpretaciones del español Àlex Brendemühl –fría y lacónica– y de la niña argentina Florencia Bado, desbordante de vitalidad y frescura.

Por lo demás, aunque no saca demasiado partido dramático a los padres de Lilith, Lucía Puenzo recrea con angustioso vigor los experimentos raciales de Mengele, su maquiavélico apoyo a la fábrica de muñecas del padre de Lilith, sus flirteos con la madre y sus siniestras relaciones con el resto de la colonia alemana de la región, que disimula malamente su turbio pasado nazi. Por todas estas cualidades, El médico alemán ha sido elegida por la Academia Argentina de Cine para competir por el Oscar a la mejor película en habla no inglesa.

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