El hombre que hacía milagros

TÍTULO ORIGINAL The Miracle Maker

GÉNEROS

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Directores: Derek W. Hayes y Stanislav Sokolov. Guión: Murray Watts. Dibujos animados. 90 min. Todos.

Esta insólita coproducción internacional recrea la vida de Jesucristo a través de la animación fotograma a fotograma de muñecos de látex, completada, en los recuerdos de los personajes y las parábolas de Jesús, con sugestivos pasajes de dibujos animados convencionales. Los principales hechos del Evangelio se narran, con fidelidad casi textual, desde el punto de vista imaginario de la enferma hija de Jairo, una niña que se convierte en ferviente seguidora de Jesús después de ser resucitada por él.

Producida, entre otras, por la Icon Entertainment de Mel Gibson, la película ha exigido el trabajo de dos equipos de animadores durante más de cinco años. El equipo ruso de la productora Christmas Films, dirigido por Stanislav Sokolov (The Tempest, The Winter’s Tale), se ha encargado de la animación de muñecos, siguiendo la mejor tradición del checo Jiri Trnka. Por su parte, el equipo de Gales, dirigido por Derek W. Hayes (Prince Cinders), ha realizado los dibujos animados, con un ecléctico estilo, de sugerente resolución expresionista.

El resultado es excelente, tanto en la planificación, ambientación e iluminación de las escenas, como en el acompañamiento musical de Anne Dudley y en el excelente doblaje de los personajes, a cargo de un magnífico elenco de actores. Pero lo mejor es la magistral animación de los muñecos, de tal riqueza expresiva que permiten secuencias de una inusitada intensidad dramática, como la resurrección de la hija de Jairo. Algo menos de vigor tienen, sin embargo, la muerte y resurrección de Jesucristo, un tanto abruptas y planas, a pesar de que se recrean con sumo realismo, siguiendo las clásicas iconografías artísticas y las pautas históricas que se desprenden de la Sábana Santa de Turín. Probablemente esto se debe a que el guión, aunque sólido, descuida un poco los perfiles de la Virgen María y de San Juan Evangelista, quizá por querer contentar a las diversas confesiones cristianas que han estado representadas a través de prestigiosos asesores.

En cualquier caso, queda una excelente película de animación que, sin dejar de profundizar en la condición divina de Jesucristo, hace un retrato muy atractivo de su personalidad humana.

Jerónimo José Martín

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