Conspiración en la red

TÍTULO ORIGINAL AntiTrust

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Director: Peter Howitt. Guión: Howard Franklin. Intérpretes: Ryan Phillippe, Rachael Leigh Cook, Claire Forlani, Tim Robbins, Douglas McFerran, Richard Roundtree. 110 min. Jóvenes.

Desde perspectivas diversas, películas como La red, Hackers, Matrix, Tienes un e-mail y hasta Tuno Negro han mostrado algunas posibles consecuencias de la adicción a la informática -despersonalización, incomunicación, irrealidad, ansia compulsiva de saber…-, así como los peligros de esa singular vanguardia de la globalización que es Internet, con su saturación de información efímera y superficial, y esa creciente capacidad para conocer y controlar las vidas privadas de las gentes, que se pone a disposición de tantos nuevos grandes hermanos. En este último aspecto se centra sobre todo Conspiración en la red, cuyo título original, Antitrust, intenta sacar partido a los recientes juicios contra las supuestas prácticas monopolísticas de Microsoft, la empresa de Bill Gates.

Precisamente a este todopoderoso programador se parece mucho Gary Winston, un magnate de la informática que dice haber logrado la ansiada convergencia digital, lo que le permite anunciar la inminente comercialización de Synapse, el primer sistema de comunicaciones globales vía satélite. Para hacerlo posible, su empresa contrata a Milo, un joven y prestigioso programador, partidario de la distribución gratuita y universal de los programas informáticos. Muy pronto Milo intuye que sus iniciales dudas sobre la conveniencia moral de su nuevo trabajo estaban totalmente fundadas.

Tras mostrar cierta originalidad narrativa y formal en Dos vidas en un instante, su opera prima, el actor y director inglés Peter Howitt se pliega ahora al estilo más convencional de Hollywood. Además, a veces chirría la integración entre el intriga y la crítica a la hiperinformatizada juventud actual. De todos modos, el guión de Howard Franklin (El ojo público) y la realización de Howitt dosifican bien la tensión. Además, resultan convincentes todas las interpretaciones, tanto la del veterano Tim Robbins como la de sus jóvenes acompañantes, algunos -como Ryan Phillippe y Rachael Leigh Cook- fogueados en el cine de terror juvenil.

Jerónimo José Martín