Con sangre y fuego

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Director y guionista: Jerzy Hoffman. Intérpretes: Michal Zebrowski, Izabella Scorupco, Aleksander Domogarow, Andrzej Seweryn, Krzysztof Kowalewski. 140 min. Jóvenes-adultos.

El polaco Henryk Sienkiewicz, premio Nobel de Literatura en 1905, es famoso sobre todo por Quo vadis? Sin embargo, en Polonia quizá su obra más popular es la trilogía compuesta por A sangre y fuego, El diluvio y Un héroe polaco. En estas novelas recrea los avatares político-militares de su nación con un tono entre épico y melodramático, similar al de obras como Lo que el viento se llevó, de Margaret Mitchell; Dr. Zhivago, de Boris Pasternak, o Braveheart, de Randall Wallace.

Llega ahora la adaptación de la primera de esas novelas -las otras dos ya fueron llevadas al cine en 1968 y 1974-, con la vitola de ser la película más cara (60 millones de dólares) y taquillera del cine polaco. Recrea el agitado romance entre un oficial del ejército polaco y una joven noble a la que también pretende un alocado cosaco ucraniano. Todo ello, en la Polonia del siglo XVII, asolada por la guerra entre los leales al rey Ladislao IV y los rebeldes cosacos ucranianos. Estos, tras organizar una república independiente en la frontera con Rusia, intentaron invadir toda la Ucrania polaca con la ayuda de los tártaros, los otomanos, algunos militares polacos descontentos y gran parte de los campesinos ucranianos, hartos de ser explotados por los nobles.

Tomando como modelos las versiones fílmicas de las tres novelas antes citadas y las películas épicas -Kagemusha, Ran…- de Akira Kurosawa, el veterano Jerzy Hoffman (Gángsters y filántropos, Three Steps on the Earth) logra un impresionante fresco histórico. Ciertamente, la puesta en escena, aunque vistosa, no está a la altura de sus modelos y abusa de una cruda violencia y de varias concesiones groseras muy forzadas. Además, en su afán de agilidad, padece un cierto embarullamiento, agravado en la versión española por los abruptos cortes infligidos al metraje original de 182 minutos.

En cualquier caso, la película está muy bien ambientada e interpretada, atempera el maniqueísmo de la novela sin rebajar su contenido patriótico y religioso, e hilvana muy bien la trama romántica, las vigorosas batallas y los jugosos contrapuntos de humor, a cargo de varios personajes secundarios cercanos a los modelos de la picaresca española.

Jerónimo José Martín