Cabalga con el diablo

TÍTULO ORIGINAL Ride with the Devil

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Director: Ang Lee. Guión: James Schamus. Intérpretes: Tobey Maguire, Skeet Ulrich, Jewell, Jeffrey Wright, Jonathan Rhys Meyers, James Caviezel. 105 min. Jóvenes.

Tras diseccionar la sociedad norteamericana de los 70 en La tormenta de hielo, y antes de consagrarse con Tigre & Dragón, su singular aportación al cine de artes marciales, el taiwanés Ang Lee (Comer, beber, amar; Sentido y sensibilidad) dirigió Cabalga con el diablo, un denso retrato de la Guerra de Secesión norteamericana, basado en la novela Woe To Live On, de Daniel Woodrell.

Narrado en primera persona, el guión describe las andanzas de Jake Roedel, un joven sudista de origen alemán. Cierto día de 1861, una partida de unionistas descontrolados asesinan al padre de Bull Chiles, un rico y caballeroso terrateniente, amigo de Jake. Así que ambos jóvenes se unen a un grupo de bushwhackers, guerrilleros confederados que hacen la guerra contra la Unión al margen de las tropas regulares. Durante las sangrientas idas y venidas del grupo por la frontera entre Missouri y Kansas, Jake se enamora de una joven viuda, que espera un hijo, se hace amigo íntimo del fiel esclavo negro de uno de los miembros de su cuadrilla, y se enfrenta con un joven y sanguinario sudista, que siembra el terror por donde pasa.

Lee maneja con habilidad las convenciones melodramáticas de los westerns épicos; pero las despoja de cualquier atisbo de romanticismo o de maniqueísmo simplificador. Cumple así su objetivo de mostrar crudamente, de un modo realista, la deshumanización que siempre provoca la guerra, sea en el bando que sea. En este punto, Cabalga con el diablo es muy distinta a Tigre & Dragón, y sus violentas escenas bélicas, aunque están muy bien rodadas, carecen del halo mítico que tiene la película china. Y es que el interés de Lee por los dramas íntimos de los personajes le lleva hacia un tono sobrio, descarnado e introspectivo, alejado del de los grandes títulos del género, y mucho más cercano al de la novela El bandido adolescente, de Ramón J. Sender, o al de westerns crepusculares, como los de Sam Peckinpah.

En cualquier caso, esta opción delimita una sugestiva ambientación hiperrealista y una fotografía mortecina, con un tratamiento trágico de los paisajes. Además, potencia el trabajo del interesante reparto, en el que cabe destacar la economía gestual de Tobie Maguire y la poderosa presencia de la cantante Jewel, en un debut más que notable como actriz, que redondea con la preciosa balada de los títulos de crédito.

Jerónimo José Martín