Amor inmortal

TÍTULO ORIGINAL Inmortal Beloved

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Director: Bernard Rose.Intérpretes: Gary Oldman, Jeroen Krabbé, Isabella Rosellini.

Viena, 1870. Ludwig Van Beethoven (Gary Oldman) acaba de fallecer. Su amigo Anton Schindler (Jeroen Krabbé), intrigado por una carta del músico en la que lega sus bienes a una anónima “amada inmortal”, inicia una investigación para identificarla. Se entrevistará así con aquellas mujeres que significaron algo en la vida de Beethoven.

Como en Ciudadano Kane de Orson Welles, el guión se articula sobre las pesquisas que tratan de descubrir el significado de las palabras postreras de un moribundo. Bernard Rose despliega una historia compleja y fragmentada, en la que una serie de flash- backs quiere completar el perfil del genial compositor. El problema reside en que Rose no es Welles; los peligrosos saltos que da para retratar a su personaje son embarullados, lo definen poco, y terminan en una pirueta especulativa final bastante poco creíble. Algunas incursiones eróticas tampoco ayudan al relato.

En un film como éste preguntarse por el rigor histórico es casi obligatorio: Rose se ha tomado algunas libertades, sobre todo en lo que concierne a la relación de Beethoven con su sobrino Karl. El director y guionista hace demasiado hincapié en mostrar a un Beethoven “irascible, a veces malo, casi siempre desagradable”: se señala como única explicación su sordera, dolorosa sin duda para un creador musical. El personaje resulta contradictorio, pues otras veces es jovial con sus hermanos o audaz conquistador de damas. Escudarse en que los genios son raros por definición, y por tanto difíciles de entender, parece un tópico simplista.

Pese a todo el film tiene algunos momentos conseguidos, que le hacen remontar el vuelo: ayuda la genial música del compositor, que ha seleccionado Georg Solti. Es un hábil recurso hacer participar al espectador de la sordera de Beethoven. Y es sugerente la idea, expresada por Beethoven a Schindler y por desgracia no demasiado trabajada, de que el artista trata de trasladar a su obra su estado mental o emocional: “Con una marcha militar has de desfilar, con una Misa has de tomar la Comunión…”. Precisamente en torno a esto se estructura la hermosa secuencia de la presentación de la Novena Sinfonía.

José María Aresté