Última novela del polémico escritor francés en la que vuelve a realizar una disección crítica de la cultura occidental, esta vez con un mensaje más esperanzador.
El encuentro entre un hombre y su vecina nonagenaria, testigo del terror soviético, marca una novela en la que se entrecruzan el presente y el pasado de Bielorrusia.
Con imaginación y documentación, la autora se propone rescatar del olvido personas, monumentos, animales, ciudades, lugares… que han desaparecido por el imparable paso del tiempo.