La publicación de los dos primeros análisis de la secuencia del genoma humano contiene inesperadas revelaciones, pero se trata solo del comienzo para intentar descifrar ese manual de instrucciones.
Las librerías rebosan de libros sobre educación de los chicos, pero muchos se centran exclusivamente en lo inmediato y rara vez hablan de cómo enseñarles virtudes.
¿Qué hacer con los centenares de miles de embriones que la práctica de la fecundación "in vitro" ha dejado en el congelador? Conservarlos indefinidamente, destruirlos o destinarlos a la investigación no es ético; donarlos a otras parejas que quieran hacerlos nacer es impracticable.
El anuncio de que se ha terminado de secuenciar el genoma humano supone un hito para el conocimiento científico. Pero, en realidad, es solo un comienzo: ahora falta entender qué dice ese manual de instrucciones.