Francia, primer país europeo que prohíbe las redes sociales a los adolescentes

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Actualización: La ley francesa, anulada por inconstitucional

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El Parlamento francés ha aprobado el 21 de julio la prohibición de usar redes sociales a los menores de 15 años. Es la primera vez que se adopta en Europa una medida semejante, que ya está vigente en Australia, Brasil y tres países de Asia. En Francia se intentó establecer restricciones graduales en vez de un veto general; que al final haya habido que renunciar a esa idea refleja la dificultad de hallar el equilibrio entre proteger a los adolescentes y no poner trabas a actividades lícitas.

El presidente Emmanuel Macron, que impulsó la nueva ley desde el principio y quiso que se tramitara con urgencia, ha dicho que, con ella, “Francia abre camino en Europa para la protección de nuestros niños y adolescentes”. Los parlamentarios la aprobaron por gran mayoría de votos –243 contra 2 en el Senado y 279 contra 81 en la Asamblea Nacional–; pero las abstenciones fueron alrededor de un tercio en cada cámara. Entre ellas están las de los socialistas, que plantearán una consulta al Consejo Constitucional porque tienen reservas sobre la definición, muy genérica, de las plataformas afectadas por la prohibición.

Si el dictamen del Consejo es favorable o solo impone retoques, la ley entrará en vigor el próximo 1 de septiembre. [El Consejo anuló la ley en agosto siguiente: ver actualización.] Desde ese día, los menores de 15 años no podrán abrir cuentas en las redes sociales, y las plataformas dispondrán de cuatro meses para suprimir las existentes. Será responsabilidad de las redes verificar la edad de los usuarios, por el sistema que escojan.

Objeciones al proyecto

A primera vista, la idea parece neta y sencilla, pero trasladarla a un texto legal ha resultado complejo.

Primero, el Consejo de Estado advirtió que la prohibición absoluta de las redes sociales a los menores es contraria a las libertades por ser desproporcionada, en cuanto les priva de acceder a contenidos y servicios lícitos que no son perjudiciales para ellos. También señaló que imponer a las plataformas nuevas obligaciones –la verificación de la edad, en este caso– es prerrogativa de la Ley de Servicios Digitales (DSA) de la Unión Europea.

El Parlamento respondió a las objeciones con unas enmiendas. Limitó la prohibición a las redes que, por su contenido o por los sistemas de recomendación, puedan “perjudicar el desarrollo físico, mental o moral” de los menores, y encomendó al organismo regulador de lo digital, la Arcom, elaborar y mantener una lista de servicios que estuvieran en tal caso, y después vigilar el cumplimiento de la ley. Y, para salvar el otro obstáculo, se amparó en el margen que la DSA deja a los Estados miembros de la UE para definir los contenidos ilícitos que pueden prohibir y, por tanto, imponer a las plataformas la obligación de suprimirlos.

La Comisión Europea ha confirmado que los Estados de la UE pueden fijar una edad mínima para acceder a redes sociales

Pero entonces, el Parlamento chocó con la Comisión Europea (CE), que en un dictamen de principios de julio puso sus propios reparos. Reconoció que cualquier Estado miembro tiene derecho a fijar una edad mínima para usar las redes sociales. Pero advirtió que el proyecto francés daba a la Arcom un poder regulador excesivo, que la DSA no admite.

Así pues, la versión final de la ley elimina la lista negra y restablece la prohibición general, compatible con la DSA, pero sobre la que el Consejo Constitucional tendrá que pronunciarse. Se exceptúa expresamente a las enciclopedias y a los repertorios educativos o científicos. En los demás casos, puede haber dudas. Está claro que TikTok o Instagram son redes sociales sujetas a la ley; pero ¿y otras como WhatsApp, YouTube o Roblox (excluidas de la prohibición, por cierto, en la ley australiana)? Según la ponente del proyecto en la Asamblea, la diputada Laure Miller, en esas aplicaciones solo estarán sujetas a verificación de la edad algunas funciones, como compartir contenido en YouTube o participar en canales de WhatsApp. El Senado propuso además que el acceso de los menores a las redes que no estuvieran en la lista negra quedase sujeto al consentimiento parental; pero eso tampoco ha permanecido en la versión final.

La ley, en cambio, es más flexible en otra de sus disposiciones. Prohíbe el uso de teléfonos móviles en las escuelas, pero deja que cada centro educativo pueda establecer excepciones según su criterio.

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Actualización

El 14 de agosto de 2026, el Consejo Constitucional francés declaró contraria a la Constitución la ley que prohibía a los menores de 15 años el acceso a las redes sociales. La sentencia reconoce que la finalidad –proteger a los niños y a los adolescentes– es legítima, pero dictamina que los medios adoptados no respetan la libertad de expresión ni el derecho a la intimidad, porque son desproporcionados.

Con respecto a la libertad de difundir y recibir información, el Consejo señala que la prohibición aprobada por el Parlamento es demasiado general, pues se aplica indistintamente a todos los menores de 15 años y a todas las redes sociales. Por lo que atañe a los primeros, debería adaptarse a la edad, el grado de madurez y la situación familiar, así como dejar un margen de decisión a los padres para autorizar a sus hijos el uso de al menos algunas redes sociales. En cuanto a las redes, la prohibición general podría recaer en servicios de comunicación de los que no está probado que entrañen riesgos para los menores.

Con respecto a la intimidad, el Consejo considera problemático que, para excluir a los menores, se exija probar la edad a todos los usuarios. Para que eso fuera conforme a la Constitución, advierte, haría falta un sistema de comprobación distinto del previsto, con medidas y garantías específicas dirigidas a evitar las posibles amenazas a la privacidad.

El presidente Emmanuel Macron ha encargado al Gobierno que elabore otro proyecto de ley que se ajuste al dictamen del Consejo Constitucional y pueda ser aprobado antes de las próximas elecciones presidenciales, que se celebrarán en la primavera de 2027.

Restricciones graduales

Sin embargo, la gradualidad es el enfoque recomendado por el informe encargado por la CE sobre protección de los menores online, que fue entregado a la presidenta, Ursula von der Leyen, el pasado 13 de julio. Según el estudio, las prohibiciones generales tienen una eficacia limitada: pueden ser útiles, pero solo como medidas provisionales hasta lograr que las redes sociales sean espacios seguros para niños y adolescentes. El informe propone más bien facilitar un acceso progresivo a las redes sociales, según la edad, empezando por combatir los efectos negativos, como la adicción, la exposición a contenidos perjudiciales o el acoso. Además, aduce, es necesario respetar “la autonomía de los adolescentes en el ámbito digital”.

La tesis de la CE es que los servicios online han de ser seguros “por su diseño”, y espera que la aplicación de la DSA, que obliga a hacer evaluación de riesgos, vaya contribuyendo a conseguir tal objetivo. Pero parte necesaria de la estrategia es filtrar a los usuarios, y la misma CE ha creado un sistema de verificación de la edad que ha puesto a disposición de los países.

Otras reservas a la prohibición –y más fuertes que las del informe para la CE– se han manifestado con ocasión de la nueva ley francesa. La Electronic Frontier Foundation ha reiterado su posición de que impedir el uso de las redes sociales a los menores supone quitarles un derecho, y que no está justificado privar del acceso a todos para evitar daños a algunos. Tal medida, añade, no funciona, e implica riesgos adicionales para la privacidad, y no solo de los menores, pues para excluir a estos hay que verificar la edad de todos los usuarios.

Tras la prohibición, en Australia el uso de las redes sociales por parte de menores sigue siendo mayoritario, pero ha bajado 20 puntos porcentuales

La polémica sobre estas restricciones es ya larga. Aceprensa la ha resumido en el reportaje audiovisual Demonizadas y rechazadas, ¿tienen las redes sociales una cara positiva?, y más recientemente, en el artículo ¿Prohibir las redes a adolescentes?, que remite a una decena de análisis que enfocan distintos aspectos de la cuestión.

La experiencia australiana

La discusión sobre la eficacia y los beneficios de la prohibición tendría que dirimirse recurriendo a la experiencia. De momento, solo disponemos de un experimento, aún muy breve: el de Australia, donde está vigente desde diciembre pasado para los menores de 16 años. China ha ido imponiendo restricciones, primero a videojuegos, y después a redes sociales y a plataformas de streaming; pero son medidas distintas, y no hay datos fiables sobre los resultados.

De Australia se conoce lo que halló una encuesta del Daily Telegraph, el periódico de Sydney, entre chicos de 12 a 15 años, hecha tras seis meses de vigencia de la prohibición. Un 20% dijeron que habían abandonado las redes sociales, y un 14%, que no las habían usado nunca. El tiempo medio de uso diario ha bajado 30 minutos: de 2 horas y 25 minutos a 1 hora y 55 minutos. El tiempo ganado lo emplean en actividades muy diversas: deporte, ver televisión, lectura, videojuegos, estar con la familia…

El grado de conformidad con la ley es notable en los más pequeños, los de 12 años (54%), y bastante bajo en los mayores, los de 15 (31%). Muchos, como se suponía, logran engañar a los sistemas de verificación de la edad –cada red puede usar el que prefiera–. Los que hacen trampa son, en su mayor parte, los que consideran injusta la prohibición.

El sondeo, en fin, permite ver el vaso medio lleno o medio vacío. Por un lado, dos tercios de los que tienen vetadas las redes sociales acceden a ellas. Por otro, la proporción de usuarios ha bajado 20 puntos. Para el Gobierno, algo se ha conseguido, y lo más importante es que se ha facilitado la conversación entre padres e hijos sobre el asunto.

Nadie espera que la prohibición funcione al ciento por ciento. También sigue habiendo menores que acceden al alcohol o al tabaco, aunque no les está permitido. Pero la ley marca un límite que frena la expansión de los comportamientos considerados nocivos. En el caso de las redes sociales, el veto equivale a “instaurar la mayoría de edad digital”, en expresión de la ministra francesa del ramo, Anne Le Hénanff.

Ahora bien, el menor uso de redes sociales no es necesariamente un beneficio neto, a diferencia del descenso del consumo de tabaco o cannabis. Es posible que, como temen los críticos, la prohibición prive a los adolescentes de efectos positivos que tienen las redes. Pero eso es muy difícil de medir.

 

La prohibición se extiende en el mundo

Las redes sociales pioneras, norteamericanas, empezaron exigiendo, para tener una cuenta, una edad mínima de 13 años, por motivos de protección de datos y de capacidad de consentir a los términos y condiciones de uso. Era sabido que el requisito no se cumplía siempre, pero las plataformas alegaban que no tenían forma de comprobarlo.

Esto ha cambiado en los últimos años. Por una parte, se han ido acumulando pruebas de los daños que pueden causar las redes en los menores. Por otra, la preocupación por la difusión de pornografía digital entre niños y adolescentes ha hecho progresar notablemente los sistemas de verificación de la edad, de modo que el control del acceso se ha hecho factible. Ambas cosas han impulsado la tendencia a exigirlo por ley.

Según un recuento de Reuters publicado en junio pasado, hay una veintena de países que han prohibido o se plantean prohibir las redes sociales a menores hasta cierta edad, 15 o 16 años por lo común.

La prohibición está vigente en cinco: en Australia desde diciembre de 2025, en Brasil e Indonesia desde marzo de 2026, en Malasia desde junio y en China –pero con restricciones parciales– desde 2023. Los cuatro primeros fijan la edad mínima en 16 años.

La prohibición está aprobada pero aún no en vigor en tres países. Francia comenzará a aplicarla en septiembre próximo; Turquía, a finales de este año, y los Emiratos Árabes Unidos, en julio de 2027. La edad mínima es 15 años en los tres.

En una docena de países, los Gobiernos están elaborando una ley o han anunciado que se disponen a hacerlo. Casi todos son europeos: España, Grecia, Austria, Eslovenia, Alemania, Suecia, Dinamarca, Irlanda, Noruega y Reino Unido. A ellos se suman Canadá y varios estados de la India.

En estos países, la edad requerida que se ha previsto es 15 o 16 años, excepto en Austria (14 años) y España (13 años, y con restricciones decrecientes hasta los 18).

Hay otros casos con soluciones peculiares. En Alemania, la comisión oficial encargada de hacer recomendaciones ha propuesto elegir entre dos sistemas de control: una restricción gradual según la edad o restricciones específicas según la plataforma. La intención del Gobierno británico es prohibir las redes a los que tengan menos de 16 años e imponer un “toque de queda” desde la medianoche a los de 16 y 17.

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