En un mundo imaginario, las criaturas del bosque vivían en armonía gracias a los Dzo, unos gigantes-árbol que les daban vitalidad. Pero la amenaza del Lobo de Fuego puso fin a aquella época y sembró una desconfianza que, desde entonces, mantiene a las distintas especies en un frágil equilibrio.
Después de la fallida Hechizados, Skydance Animation —con John Lasseter como principal figura creativa tras su abrupta salida de Pixar— sale algo más airosa con esta nueva propuesta animada. Nathan Greno, uno de los directores de Enredados, deja aquí los cuentos de princesas para ponerse al frente de una aventura que no destaca precisamente por la originalidad de su premisa. La idea del intercambio de cuerpos es muy conocida —aunque pueda recordar superficialmente a Hoppers, aquí va por otros derroteros—, y tampoco resulta novedoso el esquema de dos especies enfrentadas que deben unirse para salvar su mundo.
La película funciona mejor cuando confía en esa potencia visual que cuando se empeña en explicarlo todo. Algunos diálogos resultan excesivamente subrayados y ralentizan el ritmo, que sufre varios altibajos. Aun así, la narración gana enteros en las escenas más físicas y cómicas. Sirva como ejemplo el momento en que Ollie descubre el fondo submarino, una de las secuencias más tiernas de la película. También se agradece su tono optimista. Sin grandes alardes ni especial sutileza, Intercambiados propone una fábula sencilla sobre la empatía, la culpa, el perdón y la necesidad de superar la desconfianza hacia quien es distinto.